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La realidad que no ve Fellner: El Barrio “Cristina Kirchner” clama por agua potable y luz

“A mí me han roto la esperanza, porque tenía la esperanza de tener una vivienda digna” afirmó una vecina del Barrio Cristina Kirchner, que reclamaba el acceso al agua potable y a energía eléctrica para vivir dignamente.

La otra realidad, la que el gobierno no quiso mostrar ante la presidenta, se vio a muy pocos kilómetros del acto de Cristina, en el acceso a San Pedro, más precisamente en el Barrio “Cristina Kirchner” donde más de 270 familias reclamaban a orillas de la ruta por agua y luz.

Allí estaban apostadas, con carteles reclamando para que les le provean dos elementos básicos para subsistir. En ese lugar, el 3 de agosto del 2011, estas familias cansadas de esperar para acceder a una vivienda del IVUJ, decidieron tomar estos terrenos que en principios estaban destinados a la construcción de un autódromo y que pertenecen al gobierno de la provincia.

Luego de haberse ordenado los lotes y de instalarse definitivamente, vienen reclamando para que el gobierno municipal o provincial no solamente regularice su situación dominial de las tierras, sino también para que les provean de agua y luz.

Los vecinos intentaron llegar al acto de Cristina en la localidad de La Esperanza, pero como iban portando carteles de reclamo, la policía y el personal de seguridad apostado en todo el trayecto a este lugar se lo impidieron. Entonces decidieron quedarse a orillas de la ruta y desde allí hacer escuchar su reclamo.

“Buscamos el agua de un canal de riego, temprano, antes que se levante la clara. Se la usa para lavar,  para el baño, únicamente. El agua tenemos que acarrearla con acoplado, con bidones para  suplir las necesidades básicas”, describieron los vecinos molestos por no poder llegar a la presidenta con su reclamo.

A lo lejos pudieron escuchar el discurso del gobernador de la provincia en el que planteaba otra realidad a la que vive el pueblo jujeño. “Para nada es real el discurso del gobernador. Sino que él venga, yo lo invito y vea a donde se junta el agua, la traiga y vea cómo vivimos. El intendente y el gobernador quieren  hacerle creer  a la presidenta que aquí está todo bien y no es así. No tenemos agua, hay  chicos que están enfermos y no hacen nada. Nos ponen trabas todo el tiempo; ni a los animales se les hace eso. Dijo que este barrio nunca va a tener agua,  simplemente porque él quiso agarrarse todo este lugar, para hacer la pista, para que el hijo corra auto. 

“Nosotros nos vimos en la obligación de tomar todas estas tierras, porque el gobernador que tenemos no supo entregar las casas que estaban terminadas desde el 2009 y el intendente que se fue, Fado Zamar, permitió que toda la gente tomara las casas que ya estaban adjudicadas”, dijo la mujer.

Otra vecina fue más dura con la realidad planteada por el gobernador, y dijo: “A mí me han roto la esperanza. Ellos hablan de esperanza, pero ¿dónde está? La mía ya se fue porque tenía la esperanza de tener una vivienda digna, para mis hijos y para mis nietos y no puedo acceder a una casa. Aquí para que haya que ir por la izquierda y no por la derecha para obtener algo, porque ir y hacer las cosas como tiene que ser no sirve”.

La otra triste realidad era la de una niña de corta edad que perdió la vida por desnutrición y falta de agua potable. “Aquí hubo una niña que falleció por falta de agua, por desnutrición, y nadie hace nada”, apuntó una vecina.

Por otro sector, Mabel Gareca, una madre desesperada, le pidió por este medio a la presidenta que escuche su reclamo. “Mi niño es discapacitado, estamos necesitando  agua y luz urgente. Mi niño es discapacitado y necesita agua principalmente”.

Ese niño vive postrado en una cama, no puede salir al mundo real que planteó el gobernador Fellner porque en las calles de tierra y sin agua, no podría sobrevivir. “Me prometieron cosas, pero nunca cumplieron. Mi niño tiene una enfermedad a los riñones, crónica y terminal y necesita tomar agua sana, limpia, todo el tiempo, para que su riñoncito funcione bien, cosa que no está haciendo, porque no se puede, no hay agua. Gracias a Dios los vecinos me ayudan, sino no se que haría”, dijo la madre.