El actual mandatario retornó a la provincia en 2011, apostando al desarrollo del litio como fuente de riqueza, prosperidad y fundamentalmente, generación de empleo y movimiento económico para Jujuy.
La eterna promesa del litio
El lunes, el gobernador Eduardo Fellner mantuvo una reunión con Santiago Sacerdote, directivo de YPF, en la que volvió a agitar las expectativas por las supuestas riquezas que traerá la explotación de litio a Jujuy.
El mineral se convirtió en el elemento clave para la fabricación de las baterías que hoy utilizan numerosos aparatos electrónicos como los celulares y se especula que en el futuro las usarán los automóviles.
En consecuencia, los yacimientos mineros que albergan litio en nuestra provincia han comenzado a ser explotados desde hace ya algunos años, pero el impacto ha sido insignificante.
En un proceso relativamente sencillo, grandes empresas extraen el mineral, generando una mínima cantidad de empleados, para luego exportar bolsas blancas que contienen el famoso carbonato de litio, la riqueza que a partir de ese momento escapa de la provincia.
Sólo cerca de trescientas personas son las que se benefician directamente con la actividad.
Como contrapartida, son alrededor de diez mil los jóvenes que se incorporan cada año al mercado laboral con escasas opciones.
Tras la reunión de ayer, por enésima vez, Fellner anunció la instalación de fábricas que industrializarán la materia prima que se saca del suelo jujeño.
El gobernador pide paciencia. Sin embargo, la promesa se repite con insistencia.
La realidad, una vez más contrasta con el discurso oficial y queda expuesta a través de jujeños que creyeron en la posibilidad de desarrollo y hasta el momento sólo encontraron decepción.
Es el caso de ciudadanos que se capacitaron para trabajar en la minería pero hasta hoy siguen siendo desocupados.
La tercera gestión de Fellner va llegando a su fin. El litio fue su principal apuesta para dejar de ser un mero pagador de sueldos para los empleados públicos y colaborar con el desarrollo de la economía en la provincia.
Hasta hoy, el litio, permanece estacando en la misma categoría: una eterna promesa.
En consecuencia, los yacimientos mineros que albergan litio en nuestra provincia han comenzado a ser explotados desde hace ya algunos años, pero el impacto ha sido insignificante.
En un proceso relativamente sencillo, grandes empresas extraen el mineral, generando una mínima cantidad de empleados, para luego exportar bolsas blancas que contienen el famoso carbonato de litio, la riqueza que a partir de ese momento escapa de la provincia.
Sólo cerca de trescientas personas son las que se benefician directamente con la actividad.
Como contrapartida, son alrededor de diez mil los jóvenes que se incorporan cada año al mercado laboral con escasas opciones.
Tras la reunión de ayer, por enésima vez, Fellner anunció la instalación de fábricas que industrializarán la materia prima que se saca del suelo jujeño.
El gobernador pide paciencia. Sin embargo, la promesa se repite con insistencia.
La realidad, una vez más contrasta con el discurso oficial y queda expuesta a través de jujeños que creyeron en la posibilidad de desarrollo y hasta el momento sólo encontraron decepción.
Es el caso de ciudadanos que se capacitaron para trabajar en la minería pero hasta hoy siguen siendo desocupados.
La tercera gestión de Fellner va llegando a su fin. El litio fue su principal apuesta para dejar de ser un mero pagador de sueldos para los empleados públicos y colaborar con el desarrollo de la economía en la provincia.
Hasta hoy, el litio, permanece estacando en la misma categoría: una eterna promesa.
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