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Juicio histórico: Una jornada atípica

Se desarrolló la séptima jornada del juicio por delitos de lesa humanidad. Hoy no habrá audiencia y recién mañana se recibirán las primeras testimoniales en el marco del caso "Avelino Bazán".

Mañana viernes comenzarán a ventilarse los pormenores del caso por la desaparición del dirigente minero Avelino Bazán, según lo dispuso el Tribunal Oral Federal que lleva adelante el juicio histórico por delitos de lesa humanidad.

En la jornada de ayer se recibió la declaración testimonial de enrique Álvarez García, un sobrino de “Pampero” y de  Eduardo López Salgado, un testigo espontáneo y ex preso político que contó pormenores de su detención y hechos que sucedieron entre los años 1974 y 1976.

Por problemas técnicos en el equipo de comunicación de video conferencia entre nuestra provincia y el penal de Ezeiza donde se encuentra actualmente alojado el ex militar Antonio Vargas, no se pudo avanzar con las primeras testimoniales de esta segunda causa que está por ventilarse.

En el séptimo día de audiencia, el tribunal se notificó del traslado a Capital Federal, tal como lo había dispuesto en la última sesión, del ex militar Antonio Vargas.

Desde el inicio no se pudo establecer correctamente la comunicación mediante video conferencia porque había enlace de video pero no de audio, razón por la cual el Tribunal decidió recibir la testimonial de Enrique Guillermo Horacio Álvarez García y de Eduardo Mario López Salgado, ambos en el marco de la causa  pora la desaparición de Julio “Pampero” Álvarez García.

Por este mismo sistema, también se debía recibir desde la vecina provincia de Salta, la testimonial de Alberto Aramayo, la que también debió suspenderse por los problemas de conexión a la red de Internet.

En el recinto se encontraban numerosos familiares de Avelino Bazán, entre ellos su esposa Olga Ovalle de Bazán, su hermana Rosa, una hija  y otros ex dirigentes de la Asociación Minera Mina El Aguilar, de la que Bazán era Secretario General antes de su desaparición.

Como en todas las jornadas, la sala de audiencias “Macedonio Graz” fue colmada por dirigentes de derechos humanos y de distintas organizaciones de madres y ex detenidos que siguen las alternativas de este juicio histórico.


Un nuevo testimonio

Enrique Guillermo Horacio Álvarez García, sobrino de Julio, relató sin muchos detalles  lo que recordaba de ese  trágico mediodía del sábado 21 de agosto de 1976 cuando se llevaron a su tío. En ese momento tenía 7 años de edad motivo por el cual no supo contar con detalles los hechos.

Álvarez García contó que ese día se encontraba en la casa de sus abuelos, frente a la plaza de Ciudad de Nieva, almorzando con sus hermanos, porque sus padres estaban en otra reunión.

Enrique recuerda que estaban en el comedor, almorzando en una la mesa próxima a la puerta de ingreso a la casa, cuando se sintieron golpes en forma violenta. “Mi abuela se levanta y corre la cortina de una ventana y mira lo que sucedía afuera. Por sus gestos y su mirada, percibí que algo grande pasaba. Luego  vi que mi tío Julio, como queriendo escapar por un pasillo que daba al baño, se fue como asustado” contó.

Detalló que una persona ingresó a la vivienda preguntando por Julio y que su abuelo negó que estuviera en el lugar. En ese momento una persona que ingresó con arma larga, le apuntó y le dijo que  si no lo llamaban “lo iban a pasar peor”.  “Estábamos todos aterrorizados, mi abuela lloraba y nosotros también.  Julio que escuchaba desde donde estaba escondido, salió y dijo que no va pasar nada y se entregó. El que ingresó lo redujo, lo tiró al piso, lo palpó y le dijo que lo acompañe. Cruzaron la calle por la vereda hasta la plaza por donde se lo llevaron”, relató.

Enrique reconoció a Braga como el que entró a la casa, afirmando que él le miró la cicatriz que tenía en la cara y era el que había tomado protagonismo porque hablaba y amenazaba. Lo describió como un hombre de tez blanca, con tonada del sur, de cuerpo fornido y “tenía en la cara una cicatriz que me llamó la atención y me dio miedo porque yo era chico”. “El que lo acompañaba era una persona de pelo negro y de bigotes”, precisó.


Un testigo imprevisto

Luego se presentó ante el tribunal Eduardo Mario López salgado, quien actualmente es el administrador de la Finca el Pongo y hermano del concejal capitalino Guillermo López Salgado, cuya testimonial no puede reproducirse a pedido de los querellantes y la fiscalía para evitar luego sean recurridas.

López Salgado pudo explayarse con tranquilidad y contar todo lo vivido en esa época y luego fue consultado por todas las partes para que brindara mayores precisiones.

Es de destacar que la presencia de este testigo fue en forma espontánea, ya que no estaba previsto para las audiencias, pero con anterioridad había presentado ante el Fiscal Battule una denuncia y solicitó declarar.

Pasado el medio día y al verificar que no se podía restablecer la comunicación con Buenos Aires y con Salta, el tribunal decidió suspender en ese momento la audiencia, y reprogramar las testimoniales de todos los testigos de la causa Bazán  para el día viernes.

Todos las partes que intervienen en el juicio, acordaron que se reprograme la audiencia, debido a que muchos testigos que estaban presentes en el recinto, en Buenos Aires y Salta, se encontraban nerviosos o ansiosos y prestaron su consentimiento para que se reprograme la audiencia.


Hoy no habrá audiencia

Como consecuencia de la marcha por un nuevo aniversario de la “Noche del Apagón” y un pedido hecho por la fiscalía, el Tribunal Oral decidió suspender la audiencia prevista para hoy.
 
Por esta razón recién se volverá a debatir mañana viernes, tomando las declaraciones testimoniales de Alberto Aramayo desde la vecina provincia de Salta y luego se iniciará el debate por la causa Avelino Bazán.
 
Se estima una larga audiencia, teniendo en cuenta que se reprogramarán las testimoniales que quedaron pendientes ayer y las de hoy, a la que se sumarán la que estaban programadas originalmente para el viernes.