Juicio histórico: Los primeros testimonios en la causa Aredez
Luis Ramón Aredez, fue médico pediatra y desempeñó su profesión en el Hospital “Escolástico Zegada” de de Fraile Pintado y en Libertador General San Martín. Fue Intendente del municipio de Libertador y asesor de los sindicatos azucareros de Ledesma y Calilegua y de la Mutual de Obreros y empleados del Ingenio Ledesma. Era afiliado a la U. C. R.
La audiencia comenzó, como ha ocurrido a lo largo de todo el juicio, con considerable demora por problemas técnicos y por la falta de algunas de las partes intervinientes. Con José Eduardo Bulgheroni siguiendo las instancias del juicio por videoconferencia en una sala contigua (a pedido de la defensa), a las 9,35 se dio por abierta la sesión.
El primer testigo en declarar fue Antonio Filliú, quien fue detenido el 24 de marzo de 1976 alrededor de las 20 en Libertador General San Martín. El hombre de 76 años, dijo que toda su vida fue comerciante y que por esa causa era conocido en la ciudad por aquellos años.
Filliú relató que el día de la detención, dos policías que el conocía llegaron a su domicilio y que le dijeron que no lo iban a trasladar en una camioneta, sino que le pidieron que se presentara espontáneamente en al comisaría.
Así lo hizo y se presentó en la Seccional 11 donde el comisario le dijo que no tenía su nombre en ninguna lista y que no entendía por qué debía detenerlo. “El comisario me dijo que no iría a una celda y me dejó su oficina para que pudiera descansar esa noche. Mañana veremos qué pasa”.
El testigo relató que a las seis de la mañana del día siguiente llegaron efectivos del Ejército Argentino, le ataron las manos a la espalda, lo vendaron y subieron a un camión para ser trasladado al Penal de Gorriti en nuestra ciudad.
Antonio filliú dijo que en todas partes le decían qué no tenían cargos contra él, que estaba limpio y que en una oportunidad lo llevaron a la oficina de un capitán que, cree, era Jones Tamayo, quien le dijo que esa noche quedaría en libertad. Unas horas después el coronel Bulacios lo puso a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN)
El hombre contó que un compañero en Gorriti preguntó por qué lo habían detenido a Filliú y que le respondieron “por un error de inteligencia”. Pese a ello fue trasladado a La plata en un avión Hércules y alojado en el Penal Nº 9 de esa ciudad.
Filliú en todo momento destacó que durante su permanencia en la cárcel jujeña no sufrió malos tratos y que sus padecimientos comenzaron durante el traslado a La Plata. El se encontraba enfermo y fue sacado de la enfermería del penal para ser llevado a la provincia de Buenos Aires. “En el avión nos pegaron una tremenda paliza” dijo; viajaron engrillados, atados de manos y con vendas en los ojos.
Recordó que antes de subir al avión alguien preguntó “¿Quién es Antonio Filliú?” y respondió que era él. Nunca supo por qué lo preguntaron, y dijo que le informaron que esa persona que interrogaba era Rafael Braga.
Ya en su nuevo destino sufrió malos tratos. Dijo que los recibieron “a puñetazos” y los metieron en celdas individuales siendo muy mal tratados. “Una mañana nos pegaron una paliza tremenda”, recordó. Filliú dijo que en el Penal de La Plata estuvo con Melián, Bueno, Aredes y los mineros detenidos. Quedó libre en la primera lista que dieron Jorge Rafael Videla y Albano Arguindeguy.
El segundo testigo en declarar fue Ramón Luis Bueno. Durante diez años fue empleado del Ingenio Ledesma, hasta el 21 de marzo de 1975, oportunidad en que intervinieron el sindicato y lo dejaron cesante. Fue detenido durante unos 45 días.
El 24 de marzo de 1976, lo detuvieron nuevamente a eso de las 4 de la mañana y lo llevaron a la Seccional 11 de Libertador General San Martín. Allí permaneció atado y vendado como el resto de los detenidos, pero pudo descorrer la venda y vio a Luis Aridez en un rincón y a un compañero de apellido Saracho. De allí fueron trasladados en camión a Gorriti.
Bueno dijo que permanecieron varios meses en el lugar y relató, de manera coincidente con Filliú, el posterior traslado a La Plata. “El viaje fue un martirio. Eran unos salvajes los tipos. Estaban enloquecidos. Durante el viaje preguntaron varias vedes ‘¿Dónde los tiramos?’”.
El testigo recordó que durante su estadía en el Penal de Gorriti, José Eduardo Bulgheroni le dijo que en un año lo iban a dejar libre, lo que efectivamente sucedió pocos días antes de comenzar el Mundial 78. Eso le hizo pensar que efectivamente sabían hasta la fecha de su liberación.
Ya sobre el final de su testimonio, Ramón Bueno dijo: “Si yo dejé de trabajar en Ledesma. Si me indemnizaron, ¿Por qué al año me han detenido? Yo quisiera que alguien me pueda decir. Pertenecía a Vanguardia Comunista. Creo que no es un pecado ¿no?”
Luego de su testimonio la audiencia pasó a cuarto intermedio y se esperaban los testimonios de Carlos Melián y Santiago Roldán. Ignacio Martínez no fue hallado, por lo que no prestó declaración como estaba previsto.
La próxima audiencia fue reprogramada debido al feriado del 23 de agosto, por lo que se realizará el viernes 24 y la del viernes pasó para el sábado 25 de agosto a las 9.