Juicio histórico: Braga involucró a Ledesma con el Centro Clandestino de detención de Guerrero
Las apreciaciones las formuló durante la segunda jornada del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar de 1976 a 1983 y en donde son juzgados los ex militares, Braga, Antonio Vargas y José Eduardo Bulgheroni.
En la jornada, se escucharon las indagatorias a dos de los acusados: Braga y Vargas. El primero lo hizo en el mismo juzgado y se extendió por más de cuatro horas, mientras que Vargas, lo hizo a través de video-conferencia desde el Hospital San Roque donde se encuentra detenido.
En esa oportunidad, el ex Teniente del Ejército argentino Rafael Braga destacó la intervención de gente del Ingenio Ledesma en las operaciones que se realizaban en el centro de detención clandestino ubicado en la localidad de Guerrero.
Mencionó como hecho sobresaliente “la presencia del personal de esa otra fuerza de seguridad y del Ingenio Ledesma en dicho centro”, que él creía que era “un depósito de municiones”.
El ex militar aseguró que veía pasar autos de gendarmería y de la empresa azucarera por la Ruta 9 y la 4, creyendo que había un depósito de municiones. Para confirmar sus dichos, citó un hecho sucedido en una oportunidad cuanto tuvo un altercado con personal de gendarmería. “Casi choco, yo tenía el otro vehículo un Fiat 128 y venía de frente una camioneta de Ledesma, que traía montón de gendarmes y me salve de chocar. “La camioneta pegó la vuelta y se me vinieron los gendarmes y le dije que soy teniente del ejército y si tenía problema “vamos al GAM 5 y resolvemos”. Cuando dije que era teniente dieron la vuelta y se volvieron”, aseguró.
Braga declaró por más de cuatro horas y contó toda la relación que lo unió al ejército, las funciones que cumplía dentro del Regimiento de Infantería 20 y del GAM 5. También destacó su relación con sus superiores.
La audiencia de la jornada comenzó pasadas las 9.30 de la mañana, con la presencia de dos de los acusados, José Eduardo Bulgheroni y Rafael Mariano Braga, mientras que se justificó la ausencia de Antonio Vargas quien siguió el juicio a través de video conferencia desde su lugar de internación, el hospital San Roque.
Como imputados, accedieron a brindar declaración Vargas y Braga, mientras que Bulgheroni, a través de su abogado se abstuvo de hacerlo.
Braga comenzó sus testimonios, lamentando la desaparición de Julio Alvarez García y destacó la realización de este juicio, porque también buscaba se haga justicia. “Soy un soldado que siempre da la cara” dijo el ex militar, como queriendo reconciliarse con los familiares de los desaparecidos que se encontraban en el recinto.
Inmediatamente deslindó responsabilidades sobre el secuestro y posterior desaparición de Julio Álvarez García, afirmando que en fecha 21 de agosto de 1976, se encontraba en la ciudad de Buenos Aires de licencia desde el 13 de ese mismo mes y se extendió hasta el 23 de agosto. Pero recién volvió a sus funciones el día 25 porque el día anterior hubo franco porque la tropa participó en los festejos del Éxodo Jujeño.
Consideró que la familia de Álvarez García “está equivocada en su reconocimiento como autor de secuestro de su familiar”, y que fue confundido por su cicatriz y en ese entonces había cerca de mil oficiales y sub oficiales, sin contar con la tropa, que cumplían funciones en esa época dentro del servicio militar. “Me considero una víctima del proceso de reorganización y repudio todos los procedimientos ilegales”, expresó.
Dijo que se enteró de la denuncia de la familia Álvarez García en 1999 en razón en que la Junta Superior de Calificación del Ejército Argentino, trataba su ascenso a oficial superior y fue cuestionado su pliego por un artículo periodístico publicado en el diario Página 12.
Reconoció que tuvo contacto con la jerarquía militar de la zona hasta que dejó de prestar servicio en la provincia, los primeros días de enero de 1977.
Con respecto a su relación con Bussi y Bulacio, dijo que no tuvo contacto con ellos. “Recién tuve contacto con Bulacio ya retirado en el año 2000 con motivo del cuestionamiento a mi ascenso y con Bussi mucho más adelante porque plantee el tema de la responsabilidad. Ninguno de los dos oculto su responsabilidad” dijo.
Recalcó también que no participó de las operaciones militares que se desarrollaban en Tucumán, porque era disminuido físicamente, “estaba rengo, no podía hacer demasiada actividades en el GAM 5” resaltó.
Pasadas las 15 horas, comenzó la indagatoria al Ex jefe del Servicio Penitenciario de la provincia de Jujuy, Antonio Vargas, mediante video-conferencia desde el Hospital San Roque donde se encuentra internado.
Allí el ex militar, que actuó como interventor en ese Servicio, contó cuales eran sus funciones y destacó que “se había constituido una cárcel paralela controlada por personal de Gendarmería Nacional, donde iban presos del PEN, Poder Ejecutivo Nacional a la cual él no tenía acceso ni sabía nada de sus movimientos”.
También negó tener vinculación con el régimen o con torturas aplicadas a detenidos en esa cárcel que no eran presos comunes.
Agregó luego que su función dentro del Servicio penitenciario se limitó a “poner orden y hacer funcionar la industria que se generó adentro de ese organismo, donde funcionaba una panadería, una carpintería, y se realizaban otras actividades que permitían el sustento diario de la unidad penal y beneficiaba a varios reos que trabajan en esos lugares”.
En todo momento negó “operaciones de tortura” dentro del sector reservado del penal, y cargó responsabilidades “al personal y jefatura de Gendarmería Nacional que controlaban el lugar”.
Para la jornada de hoy también estaban previstas para declaraciones testimoniales de los familiares de Julio Álvarez García, su señora Inés Peña, sus hijas y otros testigos propuestos por la fiscalía y la querella del juicio. Estas testimoniales quedaron postergadas para el día de mañana sábado por la extensas declaraciones de los dos imputados, que duraron más de nueve horas con algunas interrupciones.