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Hoy declaran Inés Peña y los acusados Braga, Vargas y Bulgheroni

En la segunda jornada de los juicios por crímenes de la dictadura, se espera la declaración testimonial de Inés Peña, una de las más importantes para dilucidar la desaparición de Julio Rolando Álvarez García.

La causa es por la desaparición de su esposo Julio Álvarez García, ocurrido el día 21 de agosto de 1976, cuando tenía 25 años al y estudiaba Derecho en la Universidad Nacional de Tucumán. En febrero de 1976, cuando todavía gobernaba Isabel  Perón, Álvarez García fue secuestrado por un grupo de tareas en el marco del llamado operativo Independencia y estuvo detenido clandestinamente durante 35 días en un anexo de la Universidad en el departamento de Educación Física.

Tras su liberación, se radica junto a su esposa Inés Peña en Libertador General San Martín. Álvarez García luego es secuestrado desde la casa de sus padres por un grupo de tareas frente a su esposa, sus padres y sus dos pequeñas hijas, una de tres años y otra de un año y medio. Inés estaba embarazada de cinco meses de su tercera hija que nació con su papá en cautiverio.

Por este hecho es inculpado Rafael Mariano Braga junto a otros miembros más de las fuerzas de seguridad, que lo llevan al Regimiento de Infantería de Montaña 20 “Cazadores de los Andes”. Álvarez García habría sido ultimado por miembros de las Fuerzas Armadas, en lugar y fecha no determinados, quienes luego habrían hecho desaparecer su cuerpo sin ser habido hasta el día de la fecha, todo ello en cumplimiento de lo ideado previamente como parte del plan de represión ilegal”.

Por esta razón el Tribunal dispuso el procesamiento de “Rafael Mariano Braga, por considerarlo “prima facie” responsable de los delitos de violación de domicilio y privación ilegítima de la libertad calificada en calidad de coautor y homicidio calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas en calidad de partícipe necesario”.

Con relación a la jornada de hoy, el Fiscal ad hoc, Pablo Pelazzo dijo que no podría jerarquizar los actos de esta jornada porque son tan importantes la declaración de los encartados, como la de los todos los testigos. “Quizás en término de probatorio, la importancia de los testigos se puede evaluar después que se cumpla el acto y para nosotros por ejemplo tener en cuenta si un testigo aportó más o menos pruebas, quizás en ese sentido podemos decir que es importante o no.

La declaración de Inés Peña es una de las más importantes de esta causa” evaluó. Con respecto a la jornada del viernes, dijo que “sin tener en cuenta todos los vaivenes en relación a la intensión de dilatar el juicio, con lo que pasó con Vargas y la lectura de requerimiento creo que se ha cumplido con lo que estaba pautado ya que en la segunda jornada se va a escuchar a las encartados y las primera testimoniales”.

Sobre el planteamiento de nulidad en su contra como fiscal ad hoc, Pelazzo dijo que “no se dio lugar a la recusación porque los planteos realizados por la defensa, decía que había un conflicto de intereses, en términos generales, por mi participación anterior como querellante, citando un fallo de una causa donde un funcionario público había actuado como querellante pero a título personal y como fisca posteriormente. En este caso yo actué como defensor técnico, de una querella. O sea la persona que denuncia el caso es la víctima no yo”. Destacó que “más allá de eso no hay conflicto de intereses, por tanto la fiscalía defiende los mismos intereses de las víctimas”.