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“Fútbol para todos” y el subdesarrollo de los jujeños

El programa “Fútbol Para Todos” lleva invertidos más de 4 mil millones. Aplicando ese porcentaje a la coparticipación, Jujuy tendría que haber recibido 120 millones extras, necesario para enfrentar los enormes baches del sub desarrollo.

Los cruces producidos por la opinión de Mauricio Macri y el proyecto de Federico Pinedo del PRO, aportan racionalidad al uso de los recursos. En Jujuy el programa al no ser de acceso universal constituye un privilegio.

Los medios de comunicación se hicieron eco de la propuesta del PRO encabezada por Federico Pinedo, quien revalorizó los aportes brindados en principio por Mauricio Macri, quien desde que salió el programa Fútbol para Todos sostuvo que “no es inteligente poner recursos en una actividad rentable por sí misma”.

Federico Pinedo recurrió a un elaborado proyecto para poner límites al uso de la propaganda sectaria del gobierno, y proveer al programa de financiamiento privado de manera de quitar participación activa del Estado para el sustento de la idea.

La última ampliación de presupuesto aprobada por Abal Medina llevó la partida a más de 1.200 millones de pesos anuales.

“El gobierno protege este espacio porque cree que el uso del aparato propagandista le rinde buenos frutos en los corte publicitarios” se justifica desde el gobierno nacional.

Desde la oposición muy pocas voces salieron a realizar observaciones. El propio Ricardo Alfonsín en plena campaña 2011, sostuvo que el también sostendría el “Fútbol para Todos”, porque lo considera democrático.

Los 4.000 millones que ya consumió “Fútbol para Todos” hubieran significado, aplicando el porcentaje de coparticipación, unos 120 millones de pesos de fondos extras para la provincia, necesarios para enfrentar los enormes baches del sub desarrollo generado en los últimos 18 años de gobierno fellnerista.

Los senadores, diputados y el propio gobernador de Jujuy, deberían intervenir en este sentido, ya que se ocupan recursos de todos los argentinos para sostener parcialidades políticas en detrimento de la diversidad de opiniones, además de mal gastar recursos que son tan urgentes en provincias que no pueden cumplir con las justas aspiraciones de sus docentes, por ejemplo.

Los políticos temen  criticar el “Fútbol para Todos” porque piensan que les resta popularidad. Sus asesores de marketing les aconsejan que se mantengan al margen por el “costo político” que afrontarán si se atreven a solicitar cambios.

Lo cierto es que en Jujuy, la clase política debería dar explicaciones a la comunidad sobre su silencio, ya que no pueden desconocer tras cuatro años de promoción del Estado nacional de decir incansablemente todos los domingos que el “Fútbol es Gratis”, que esa expresión es una enorme mentira.

En Jujuy los índices que miden la calidad de vida y las expectativas de los jóvenes son negativos. La delincuencia juvenil está en ascenso, como todos los factores que hacen peligrar la consolidación de un escenario prometedor para el desarrollo de los adolescentes.

Jujuy no puede resignar un centavo, ya que hay enormes deficiencias que corregir. Menos aún consentir un programa llamado “Fútbol para Todos”, que se comió 120 millones de pesos del pueblo que son usados para sostener clubes millonarios, pautas publicitarias fabulosas y discursos fanáticos.

Sería mejor proponer “Deporte para todos”, con un programa integral para el desarrollo del deporte en distintos barrios y ciudades, donde se amerita una buena inversión en materia de infraestructura deportiva, con programas para  desarrollo integral del deporte.

Sería una alternativa para alejar a la juventud y a nuestros niños de la drogadicción y la delincuencia juvenil, que traen muchos problemas a la sociedad jujeña.

En nuestra provincia, sobre todo en la zona de El Ramal y en distintas ciudades del norte, aumentaron en los últimos años los índices de consumo de droga y alcohol sobre todo en menores de 13 años, problemas sociales con graves conflictos familiares que terminan muchas veces con menores que se fugan del hogar.

¿No sería más provechoso invertir esos 120 millones para mejorar la calidad de vida de nuestra juventud, haciendo revivir centenares de clubes barriales?