Fellner seduce a los intendentes porque sabe que "se le viene la noche"
En el Día de la Lealtad Peronista, el gobernador quiere quedar bien con los intendentes del interior de la provincia, reconociendo su militancia y trabajo, a fin de asegurar su apoyo en las próximas elecciones.
El interior olvidado por el gobierno de Fellner, ahora pretende ser reconocido por una dirigencia necesitada de sumar credibilidad a partir del trabajo de aquellos jefes comunales que disciplinadamente asumieron los retos de la política y las peripecias de un gobierno que cargó la responsabilidad de hacerse cargo de la falta de empleo, a los jefes comunales.
El PJ se reúne en Yuto, con motivo de recordar el “Día de la lealtad Peronista”, un acontecimiento histórico de 1945 donde el pueblo trabajador, el obrero, sale a pedir la liberación de Perón.
Contrariamente, Fellner sale al interior a atar a los intendentes a un proyecto político desgastado, sin fuerzas ni credibilidad. El compromiso que les genera es grande, pero muchos de ellos tienen que agachar la cabeza y aceptar la presencia del peronismo, como el caso de Rubén Valdiviezo, entendiendo que es la única forma de mantener los magros recursos que le gira el gobierno provincial para sostener la gestión.
Lo de Yuto, se convierte como una especie de “retiro espiritual” o reunión para re alinear a los intendentes, de cara a la campaña política que acaba de lanzar el gobernador, que está hoy empecinado a mejorar su gestión y su imagen a fin de mantenerse en el poder.
Usa a los intendentes, en vez de resolver los problemas de gestión, piensa en “la rosca política”, mostrando el génesis de cómo opera el pensamiento del gobernador, “pensar en cómo recuperar votos y de qué manera, lo hacen”, yendo a Yuto.
Un alto dirigente del partido gobernante, en la convocatoria al peronismo, destaca los movimientos del gobernador y dice que se “tomó una decisión seria y prolija” en el marco de la campaña electoral en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Esa decisión es la de obligar a un ministro como el de Infraestructura, que tiene que resolver temas muy serios como el del agua a bajar a la campaña para que inaugure plazas. Un ministro que en vez pensar cómo le da agua a la gente está eligiendo el color de la hamaca que va a poner en la plaza.
Decididamente no es la manera más inteligente de encarar una campaña pre electoral, solo demuestra que el gobernador se rodea de dirigente obsecuentes e ineficiente, en vez de convocar a los militantes que están furiosos por esta situación.
Esto de invadir jurisdicción, como permanentemente lo vienen haciendo en la pelea en capital, si es la estrategia de campaña, seguramente que el electorado no lo comparte. A nadie le cae bien que le impongan el casco histórico o la Ciudad Cívica, dos obras que en estos tiempos de crisis se tornan intranscendentes cuando hay cuestiones salariales que resolver, además porque se pretende hacer campaña con plata del Gobierno nacional.
Según los asesores del gobernador, van a Yuto porque la intensión es “premiar a los intendentes”. ¿Cómo no los va a premiar, si son los que les juntan los votos y ahora el fellnerismo está ávido de votos y serán los intendentes quienes tendrán que poner la cara ante los parroquianos para mostrar gestión?
En este sentido, a los intendentes no se lo premia, sino que se los complica porque les tiran la situación de los precarizados, la falta de trabajo, los problemas sociales. Ni hablar de la Ley de Coparticipación Municipal o los problemas de caja que en algunos casos es enorme.
Tiempo atrás, el intendente de San Pedro Julio Moisés, expresó en el programa Sobremesa, que se emite por Canal 2, que al gobernador Fellner “se le viene la noche” si no reacciona y si no hace correcciones en su gestión, las próximas elecciones la ganará la oposición. El mandatario sabe esto y le preocupa. Lo más importante es gobernar, pagar la gente como corresponde, pedirles a funcionarios que no cumplen con su tarea, que se vayan; convocar a los militantes y no a los amigos del poder para gobernar. Evo Morales en su discurso después de una amplia victoria electoral, hablaba de convocar a los mejores para gobernar. Pero Fellner hace lo contrario; premia al fracaso por eso defiende a la ministra de Educación. Después saldrá a defender al ministro de Gobierno, pasado al jefe de Gabinete, que maneja la cuenta única, la que nadie sabe en qué se gasta la plata.
También se victimiza y responsabiliza a los periodista de lo que pasa porque es más fácil que ponerse a gobernar. Están preocupados de lo que dicen los periodistas; sus funcionarios salen corriendo por la puerta de atrás por no responder a preguntas. La falta de empatía del gobernador con la realidad es muy preocupante, porque “sigue imponiendo el relato y niega la realidad”.

