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Fellner busca unir el PJ nacional, pero entrega la provincia al radicalismo

Eduardo Fellner se muestra como promotor de la unidad del PJ nacional, pero en Jujuy hace todo lo contrario; el Justicialismo está más desunido que nunca y no hay ninguna estrategia para convocarlos y dialogar.

Los gobernadores justicialistas eligieron al Eduardo Fellner como el futuro presidente del PJ Nacional, con la consigna de unir a todo el Movimiento en un solo objetivo: llegar en un solo bloque a las elecciones del 2015.

La designación recayó sencillamente porque es un hombre allegado al kirchnerismo, pero a la vez crítico y sin gestión y estos tres ingredientes hacen que cumpla con el perfil adecuado a los cometidos del grupo.

La reunión de la pasada semana sirvió para definir la estrategia frente al nuevo escenario que se presenta a partir del 2015, sin el Kirchnerismo en el poder. El objetivo es que todos los sectores del PJ estén bajo una misma consigna u objetivo y si es necesaria una interna para definir los candidatos, se la realice y luego vayan todos juntos a las generales.

Esa difícil misión la tendrá que llevar adelante Fellner, un conductor político que en este sentido no tiene mucha experiencia, ni las mejores referencias. Si vemos lo que realmente pasa con el Partido Justicialista local, hay diversos sectores del peronismo tradicional que están fuera de órbita y no hay ninguna señal para volver a convocarlos, dialogar y hacer un frente común. Es que Fellner en Jujuy, tiene otros intereses y objetivos, por no decir acuerdos.

Pero más allá de ese pensamiento, que se podría tildar de anti K,  debería dar señales hacia dentro del peronismo local y al menos iniciar un diálogo para que la provincia no tenga candidatos peronistas por fuera del PJ, porque  ya se lanzó una candidaturas por fuera de este sector político y en apoyo al Frente Renovador de Massa.

Oficialmente está previsto que del Consejo del PJ vuelva a reunirse el próximo jueves y el Congreso recién el 9 de mayo, donde finalmente quede en  firme la presidencia de Fellner.  “Pero a la vez no se descarta que puedan tener un nuevo encuentro, pero esta vez en forma reservada y sin presencia K, para que las decisiones que se adopten no tenga influencia kirchnerista”, según analiza un medio de comunicación nacional, quien destaca además que los gobernadores “van por otra señal simbólica: quieren como vicepresidente a Miguel Angel Pichetto, otro fiel servidor de todos los gobiernos peronistas siempre mal pagado por el kirchnerismo”.

De confirmarse la asunción de Fellner, también se podría interpretar que estaría pergeñando o confabulando en contra del Kirchnerismo, sector que tiene otra mirada con respecto al PJ Nacional, entonces tienen estrategias distintas y como dice Clarín “vuelven a la luz las diferencias y desconfianzas mutuas”.

 

Precisamente es por eso que lo pusieron a Fellner gobernador al frente de esta iniciativa. Decíamos que no tiene gestión, y el kirchnerismo más allá de que se sienta traicionado o no por este gobernante, no lE soltará la mano porque Jujuy es una de la provincia creadas a antojo y  a medida del Kirchnerismo, con una alta tasa de incidencia del empleo público y subsidiada en casi en un 92% por el estado nacional. De quitarle el apoyo el Kirchnerismo a la provincia, significaría que se incendiara como una bola de fuego y  estallara a nivel nacional, quedando como una especie de “venganza K”, si no se logra un consenso.

El kirchnerismo sabe que Fellner es crítico a la gestión, sino recordemos aquella vez en que se refirió el tema de la reasignación de la Coparticipación Nacional, planteada en su momento por el gobernador Daniel Scioli.

Pero normalmente, Fellner hace  todo lo contrario, sobre todo en Jujuy; si no está ejemplo de la lucha gremial. Cuando debía ponerse al frente de las negociaciones para superar casi un mes sin clases en la educación primaria, manda a los mismos actores que ya fracasaron, a seguir negociando y sin una propuesta clara.

En el ámbito político, también actuó de igual manera. Veamos lo que sucedió con Miguel Morales, que lo criticó fuertemente cuando se peleó con el vicegobernador y después que se le quitaran los subsidios al Instituto que precisamente lleva el nombre de Eduardo Fellner. En esa ocasión le dijo de todo, pero después de las elecciones legislativas lo perdonó y le dio un cargo para compensar toda la tensión que tuvo que soportar el dirigente del FUP, y así recayó en la Secretaría de Trabajo y hoy negocia salarios con gremios.

Con los Moisés pasó lo mismo; las idas y vueltas fueron constantes, los críticas de ambos sectores estuvieron al orden del día, pero de pronto Carolina fue beneficiada por el Fellnerismo con la Secretaría de Integración Regional y Relaciones Internacionales.

En el ocaso del Kirchnerismo, para bien o mal, se vuelve a plantear el futuro del Partido Justicialista; se lo intenta reorganizar con la idea de que tenga protagonismo en las elecciones del 2015 y no como sucedió en el 99 con Fernando de la Rúa, que ganó las elecciones luego de la era menemista que para algunos significó un debilitamiento en el PJ Nacional, porque nunca llegó unido a esta contienda electoral.

Los gobernadores y el Kirchnerismo tienen algo en común, “sobrevivir” al 2015 y no dejar que sectores opuestos quieran manejar el país y las provincias. Primero porque hay un proyecto que tiene que tener continuidad, según el Kirchnerismo; y segundo porque son mayoría los gobiernos peronistas o justicialistas que necesitan de la nación para sobrevivir.

El de Jujuy podría ser uno de estos últimos casos. Si se cambia de proyecto a nivel nacional, habría muchos problemas para poner la provincia en marcha porque sí o sí se necesita un respaldo nacional, salvo que Fellner también tenga pensado entregar la provincia al radicalismo, como muchos creen.

Fellner tendrá dos misiones importantes, lograr la unidad del PJ y evitar que Sergio Massa juegue por fuera del PJ. Para ello puede apelar a una primaria entre ambos presidenciales, para luego ir todo el Justicialismo detrás del ganador. Esa sería la mejor estrategia y podría revertir su imagen.

Si logra este objetivo, en Jujuy se le facilitaría la situación y hasta podría evitar más fracturas con el sector de Massa dentro del PJ, blanqueando todo el resto de los peronistas que aún están peleando políticamente por fuera.