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Escándalo en el Juzgado Contravencional Nº1

Un nuevo escándalo golpea a Jujuy, y esta vez tiene que ver con el Juzgado Contravencional N°1, que está a cargo del juez Matías Ustarez. Según investigaciones en curso, ese juzgado gestiona aproximadamente 110 mil expedientes por año, pero lo que llama poderosamente la atención es que no hay rendiciones de cuentas claras sobre los recursos que, supuestamente, administra.

Lo más grave es que esos fondos, que se estarían manejando en silencio, no parecerían estar ingresando a la Dirección de Rentas de la provincia como debería ser, sino que estarían siendo desviados. Y todo indica que hay una trama, enrarecida que implica donaciones de dirigentes radicales y hasta del ex gobernador Morales pero sin ninguna rendición de cuentas formal ni comprobaciones de cómo se usan esos millones de pesos.

Hablamos nada menos que de unos 500 millones de pesos en multas, que en teoría tendrían que estar en la economía provincial, pero que en la práctica, parecen estar en otro lado. Y lo que es todavía más grave: el juez Ustarez habría sido imputado por incumplimiento de sus deberes y por evadir su responsabilidad en esta supuesta caja negra donde se guarda casi medio millar de millones de pesos en multas.

La pregunta que todos nos hacemos ahora es: ¿a dónde fueron a parar esos fondos? ¿Qué ocurrió con ese dinero que, en lugar de terminar en las arcas públicas, parece haber sido esquivado o escondido? En definitiva, lo que está en juego es la confianza en las instituciones y la transparencia que todos los jujeños merecen. Porque si se manejan recursos públicos, debemos saber en qué y en quién se invierten. Y si hay una irregularidad, la justicia tiene la obligación de esclarecerla cuanto antes.

En estos días, mientras algunos políticos dicen hablar de unidad y patriotismo, la realidad en Jujuy nos presenta otra historia bien distinta. Así como el gobernador mostraba una cara serena y de celebración en Humahuaca, en el acto más simbólico de nuestro país—el día de la independencia—mientras todos nos llenamos la boca hablando de trabajar por una patria unida, en realidad hay hechos que nos hacen cuestionar esa unidad y esa confianza en quienes nos gobiernan.

Por ejemplo, toda la investigación que revela que en un juzgado contravencional se estarían manejando millones de pesos en multas, sin rendiciones de cuentas claras, con fondos que no sabrían realmente dónde fueron a parar. La supuesta evasión y el saqueo de recursos públicos en medio de un entramado de donaciones y dinero que no ingresa a las arcas oficiales… ¿eso qué dice de la verdadera gestión? ¿Qué confianza podemos tener en quienes están a cargo si, en lugar de gobernar con transparencia, están tapando estas irregularidades?

Y mientras tanto, el máximo representante del poder en Jujuy, el gobernador, aparece en actos de celebración patriótica, con cara de nada o de tal vez no querer ver lo que realmente sucede. Nos preguntamos: ¿qué valor tiene esa unidad que tanto proclama si, detrás de esa imagen, se está escondiendo una realidad en la que los fondos públicos, que son de todos, desaparecen en la oscuridad?

El verdadero patriota no sólo se expresa en discursos o en actos formales. La verdadera patria se construye con justicia, con honestidad, con transparencia. Y esa es la gran deuda que todavía tenemos en Jujuy: confiamos en un gobierno que sea realmente responsable, que rinda cuentas y que deje de usar la política para disfrazar la corrupción con símbolos y palabras vacías.

Porque no se trata solo de hablar de unidad, sino de actuar con honestidad y verdad. La ciudadanía tiene que exigir que esos recursos, que en realidad son de todos, sean respetados, rendidos y utilizados para realmente mejorar nuestro destino común."

Lo que está pasando con el juez Ustarez en Jujuy debería ser un llamado de atención para todos. Nos estamos dando cuenta de que la forma en que se eligen y manejan a algunos funcionarios no es casualidad. Un juez que además ocupa un cargo tan importante, y que parece estar implicado en esquemas de desviación de fondos, sin ninguna muestra de idoneidad ni margen de control, en lugar de cumplir con su función, estaría dejando que las presiones políticas lo lleven por caminos peligrosos. Y lo más grave: el silencio oficial. La Legislatura provincial, que debería estar exigiendo respuestas, se ha quedado en silencio. No hay debates, no hay acción, ni siquiera una interpelación.

El secretario de Seguridad, Pulleiro, que por su cargo debería estar atento a estas cosas, tampoco dijo nada. Parece que prefieren no tocar ese tema, más allá del escándalo y el daño que esto significa. El silencio oficial se vuelve cómplice. Nos demuestra que algunos en política prefieren no arriesgarse a esclarecer y resolver. Mientras tanto, la ciudadanía mira, se preocupa y se pregunta qué pasa en realidad con esos fondos que supuestamente se recauda en multas. ¿Por qué nadie da la cara? ¿Qué se esconde detrás de todo esto? Jujuy necesita una política que actúe, que pase del silencio a la acción, que deje el miedo y la complicidad. La justicia y la transparencia no son opcionales, son derechos que tenemos todos. Y si no respondemos ahora, ¿quién lo hará por nosotros mañana?