En el Consejo de la Magistratura es clave ser buena persona y conocer Derecho
El Concejo
de la Magistratura es un organismo asesor del Poder Ejecutivo el Poder
Legislativo para la designación de los magistrados en la provincia de Córdoba,
explicó a Radio 2, vocal
del Superior Tribunal de Justicia y presidente del Consejo de la Magistratura
cordobés.
Este consejo ya tiene quince años de vida sin mayores dificultades en su
funcionamiento, a entender del magistrado. “No hemos tenido dificultades ni críticas en
general sobre su funcionamiento con algunas cualidades. Es un organismo asesor
pero realiza un orden de méritos; es decir que frente a las vacantes que
existen en la Justicia para cubrir dichos cargos se llama a concurso.
Este concurso está a cargo del Consejo de la Magistratura, compuesto por nueve miembros:
dos abogados de la matrícula; dos magistrados que ejerzan su función; un
represente de la Academia Nacional de Derecho; uno del TSJ; uno del Poder Ejecutivo;
uno del Ministerio Público y uno del Poder Legislativo, de modo que nadie tenga
mayoría corporativa.
“De esta manera, en el funcionamiento del Consejo de la Magistratura ha quedado
demostrado que las corporaciones no
influyen en nada en el proceso de selección”, explicó el magistrado.
Rubio entiende que el organismo funciona en armonía, que es la conjunción de
todos los sectores para elegir el mejor. Esto surge de un sistema de exámenes
muy bien diagramados, en el sentido de que existe una prueba escrita que es el
primer paso, que establece un puntaje
máximo de cuarenta puntos. Esta prueba es corregida por una sala examinadora
que no sabe a quién examina, para darle más transparencia al acto. Integran esa
mesa examinadora un profesor titular o adjunto de la Universidad Nacional de
Córdoba, de la Universidad Católica u otra privada, un abogado y un magistrado.
Todos aquellos postulantes que superan los veinte puntos en la prueba escrita,
pasan a una segunda etapa consistente en una entrevista a cargo del Consejo de
la Magistratura. A la nota que se obtiene en la entrevista más la de la prueba
escrita (que no es conocida por el Consejo) se agrega la calificación de los
antecedentes, que están analizados con pautas objetivas.
Finalizado el procedimiento, el Consejo de la Magistratura como organismo
asesor eleva un orden de mérito al Poder Ejecutivo que a su vez se ha auto limitado
en su facultad y ha cumplido en respetar el orden de mérito. Se envía a la
Legislatura el acuerdo del primero en ese orden y ésta le presta o no acuerdo y
esa es la persona que es designada.
Rubio destacó la escasa incidencia del Gobierno en la designación de jueces que
se aparta para no interferir. Hasta ahora en quince años, los gobernadores de la provincia (De la Sota y Schiaretti) nunca
han alterado el orden de mérito en la designación y nunca la Legislatura
rechazó un pliego.
En estos momentos el 80 por ciento de los magistrados de la provincia de
córdoba han pasado por el Consejo de la Magistratura.
Rubio dijo en su charla que puede
haber una gran evaluación de la capacidad técnica a de los magistrados pero a
esa capacidad se le tienen que agregar virtudes personales. “En primer lugar debe ser una buena persona y
si sabe derecho mejor. En los mismos andariveles debemos exigir a quienes
son los representantes políticos. Muchas veces lo que valen no son los títulos de
la Universidad sino la hombría de bien”,
sostuvo.
El Consejo de la Magistratura de Córdoba
depende del Presupuesto de la Provincia; hay una partida destinada para su
funcionamiento. El trabajo de los consejeros es ad honoren y sólo cobra el personal del Consejo, compuesto por un secretario,
un prosecretario y cuatro empleados rentados.