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En el Consejo de la Magistratura es clave ser buena persona y conocer Derecho

El titular del Consejo de la Magistratura de Córdoba, Luis Enrique Rubio, insistió en que es la herramienta más útil para transparentar la Justicia.

El Concejo de la Magistratura es un organismo asesor del Poder Ejecutivo el Poder Legislativo para la designación de los magistrados en la provincia de Córdoba, explicó a Radio 2, vocal del Superior Tribunal de Justicia y presidente del Consejo de la Magistratura cordobés.

Este consejo ya tiene quince años de vida sin mayores dificultades en su funcionamiento, a entender del magistrado.  “No hemos tenido dificultades ni críticas en general sobre su funcionamiento con algunas cualidades. Es un organismo asesor pero realiza un orden de méritos; es decir que frente a las vacantes que existen en la Justicia para cubrir dichos cargos se llama a concurso.

Este concurso está a cargo del Consejo de la Magistratura, compuesto por nueve miembros:  dos abogados de la matrícula; dos  magistrados que ejerzan su función; un represente de la Academia Nacional de Derecho; uno del TSJ; uno del Poder Ejecutivo; uno del Ministerio Público y uno del Poder Legislativo, de modo que nadie tenga mayoría corporativa.

“De esta manera, en el funcionamiento del Consejo de la Magistratura ha quedado demostrado que las corporaciones no influyen en nada en el proceso de selección”, explicó el magistrado.

Rubio entiende que el organismo funciona en armonía, que es la conjunción de todos los sectores para elegir el mejor. Esto surge de un sistema de exámenes muy bien diagramados, en el sentido de que existe una prueba escrita que es el primer paso, que establece  un puntaje máximo de cuarenta puntos. Esta prueba es corregida por una sala examinadora que no sabe a quién examina, para darle más transparencia al acto. Integran esa mesa examinadora un profesor titular o adjunto de la Universidad Nacional de Córdoba, de la Universidad Católica u otra privada, un abogado y un magistrado.

Todos aquellos postulantes que superan los veinte puntos en la prueba escrita, pasan a una segunda etapa consistente en una entrevista a cargo del Consejo de la Magistratura. A la nota que se obtiene en la entrevista más la de la prueba escrita (que no es conocida por el Consejo) se agrega la calificación de los antecedentes, que están analizados con pautas objetivas.

Finalizado el procedimiento, el Consejo de la Magistratura como organismo asesor eleva un orden de mérito al Poder Ejecutivo que a su vez se ha auto limitado en su facultad y ha cumplido en respetar el orden de mérito. Se envía a la Legislatura el acuerdo del primero en ese orden y ésta le presta o no acuerdo y esa es la persona que es designada.

Rubio destacó la escasa incidencia del Gobierno en la designación de jueces que se aparta para no interferir. Hasta ahora en quince años, los gobernadores  de la provincia (De la Sota y Schiaretti) nunca han alterado el orden de mérito en la designación y nunca la Legislatura rechazó un pliego.

En estos momentos el 80 por ciento de los magistrados de la provincia de córdoba han pasado por el Consejo de la Magistratura.

Rubio dijo en su charla que puede haber una gran evaluación de la capacidad técnica a de los magistrados pero a esa capacidad se le tienen que agregar virtudes personales.  “En primer lugar debe ser una buena persona y si sabe derecho mejor. En los mismos andariveles debemos exigir a quienes son los representantes políticos. Muchas veces lo que valen no son los títulos de la Universidad  sino la hombría de bien”, sostuvo.

El Consejo de la  Magistratura de Córdoba depende del Presupuesto de la Provincia; hay una partida destinada para su funcionamiento. El trabajo de los consejeros es ad honoren y sólo cobra el personal del Consejo, compuesto por un secretario, un prosecretario y cuatro empleados rentados.