El Peronismo le pone fin al oscurantismo de Fellner
Un congreso del PJ signado por un infranqueable muro de patovicas en la puerta, un cordón humano para que los congresales puedan entrar sin ser molestados, y unas comedidas señoras ubicadas en una mesa lateral anotando a los congresales presentes, cualquier similitud o semejanza con la sede del PJ de la 19 de Abril es una mera coincidencia. El lugar es lo que varía, aunque las mañas son las mismas.
En este momento nos ocupamos del congreso partidario celebrado en la sede de UPCN, encuentro convocado por Marcelo Llanos y Miguel Morales, quienes lograron juntar a suficiente cantidad de voluntades para que el órgano de conducción sea convocado.
El desafío estaba centrado en lograr la convocatoria de mas de 80 congresales. A las 16, hora de inició del plenario, 83 voluntades ocupaban las sillas del salón dispuesto para el cometido.
Presido por Marcelo Llanos y el acomodaticio Miguel Morales, los congresales iniciaron la sesión, tal cual estaba previsto, el primer punto era la famosa amnistía, permitir que 520 afiliados al PJ puedan recuperar sus derechos y obligaciones partidarias, obviamente en el debate, no fueron pocos los que recordaron que fue el triunvirato integrado por Fellner, Jenefes y Rivarola los que comenzaron a expulsar a personas por el simple hecho de no coincidir con sus mandatos.
Ni bien este punto fuera aprobado, al plenario se sumaron cuatro congresales más, los cuales debían esperar la amnistía para poder participar, de esta manera el congreso siguió su debate pero ahora con 87 asambleístas.
Posteriormente el debate se orientó hacia el futuro del Partido Justicialista, entendiendo los participantes que era imprescindible elegir nuevas autoridades, y así se procedió, siendo proclamando de manera unánime Marcelo Llanos como nuevo presidente de la Mesa Ejecutiva del Congreso del PJ.
Mientras tanto la vice presidencia primera recayó en manos de la histórica dirigente quebradeña Irma Zamboni, mientras que el recién llegado a las hueste disidentes, Miguel Morales, fue proclamado como Secretario General.
El debate terminó cuando los congresales acordaron revisar los padrones a fin de garantizar la incorporación de los desterrados.
También los apoderados eligieron a los nuevos miembros de la junta electoral, responsabilidad que recayó en Nicolás Snopek, Leonardo Quintar y Horacio Macedo.
Fue un critico del régimen impuesto por Fellner, hasta que un decreto como Secretario de Estado lo convenció de las bondades del fellnerismo, descubrió que Jenefes era un hombre nacional y popular, y que Rivarola un filántropo de aquellos, pero durante el congreso de UPCN, Miguel Morales fue el principal animador y se mostró como el capanga de la movida, y también fue el responsable del destrato que recibieron los medios de prensa, emulando las malas prácticas de sus amigos de la 19 de Abril.
Algunos maledicentes y agudos observadores, analizaban que el problema de Miguel Morales no radica en con quien está, sino que el problema central está en tratar de saber con quien va a estar.
Es digno de reconocer que afortunadamente, al cierre de esta edición, Miguel Morales no había sufrido ninguna descompensación, y que su estado de salud es inmejorable, lo que celebramos alborozados.
Este congreso de UPCN cumplió con todos los requisitos legales, fue convocado en tiempo y forma con la necesaria cantidad de avales, además de haber sesionado con un numero superior a la mitad mas uno que se requiriere.
Mientras tanto en el la sede de la 19 de Abril, Eduardo Fellner, Guillermo Jenefes y Rubén Rivarola, procuraban por todos los medios lograr el numero suficiente para celebrar el congreso, tal como se esperaba todos los intentos fueron vanos, a tal punto que en los propio pasillos de la sede partidaria se hablaba de en el salón del primer piso la cantidad de congresales no superaba la treintena, y que las sillas habían sido ocupadas por militantes lo suficientemente obedientes como no hablar ni opinar de nada.
Menuda encrucijada de Fellner, Jenefes y Rivarola, solo tienen dos caminos posibles, el primero, y que a la postre es el más lógico y más sensato, es el de someterse a la voluntad de los afiliados, arriesgar el cuero sin la chequera del gobierno. A decir de fuentes confiables no hay demasiada voluntad de seguir esa senda, ya que todos los pronósticos lo ubican al trío mas cerca del fuego del Averno que de un futuro político.
El otro camino, y que en la ultimas hora está tomando mas forma, es el de buscar la judicialización del PJ, entrar en la interminable discusión jurídica sobre la valides de los congresos, y lo decidido por los congregados en UPCN.
Fellner. Jenefes y Rivarola, llevaron al PJ a una situación de semejante precariedad que la única posibilidad de supervivencia está dada en la intervención, un cambio para que nada cambie.
Por ahora el único punto de encuentro entre la facción fellnerista y el sector disidente está en la fecha de la interna.
Fellner quiere un padrón cerrado a sus acólitos y los disidentes un padrón abierto para todos los afiliados.
El fellenerismo no quiere que vuelvan todos, solo aquellos a los cuales ellos entiendan que pueden manipular, los disidentes quieren un PJ con la puertas abiertas.
La discusión está planteada, el oscurantismo tiene fecha de vencimiento, aunque los oscuros se niegan a esa tangible realidad.