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El obispo de Añatuya plantea revisar las “realidades y desigualdades sociales”

Monseñor Adolfo Uriona aseguró ayer a Radio 2 que los gobiernos nacionales y provinciales son indiferentes a los problemas de la sociedad.

El prelado en referencia a la asunción de Monseñor Fernández a cargo de la Diócesis de Jujuy, dijo que “siempre la llegada de un nuevo obispo a una diócesis debe ser motivo de alegría porque es la providencia de Dios que envía a una persona para que acompañe al pueblo de Dios, sacerdotes, religiosos y laicos, para que puedan seguir el camino del Señor a través de la iglesia”.

Sobre las funciones y la importancia que reviste el Observatorio de la Deuda Social de la Argentina de la Universidad Católica, que hace pocos días dio a conocer un informe sobre la realidad argentina, destacó que “cumple la misión de aportar datos objetivos a la situación social que todos estamos viviendo, tanto que sea lo más acorde a la realidad. Todos nosotros como Iglesia tenemos que comprometernos con esta realidad, y ayudar a nuestro pueblo a salir adelante”.

Explicó Uriona, que en su caso está a cargo de una de las diócesis más pobres del país, “la diócesis de Añatuya, donde  uno comprueba a diario cuanta gente está pasando necesidad, cuanta gente tiene que dejar su familia para irse a trabajar a otros lugares como peones golondrinas. Es decir si bien hubo muchas mejoras en nuestra realidad social, todavía falta mucho, tenemos que seguir trabajando. Creo que la Iglesia lo que puede hacer es animar al pueblo de Dios para que no pierda la esperanza y para saber que la providencia de Dios y la Virgen María nunca lo abandona”.

La inseguridad, las desigualdades sociales, la droga, la marginalidad y la pobreza estructural, son algunos de los planteos que se hicieron en un informe del observatorio, a cargo de Agustín Salvia, coordinador general e investigador, y que no tienen eco en las autoridades gubernamentales. En ese sentido, dijo Uriona: “Yo creo que conocerlo lo tienen que conocer, porque es público y lo datos aparecen en todos lados. Después que lo reconozcan es otra cosa, que esos datos lo tengan en cuenta es otro tema. Me parece que la Iglesia no es tan escuchada en esto. Nosotros seguimos dando las palabras como corresponde y después cada uno tiene que ser responsable de sus actos”.

“Trabajar sobre las desigualdades es entonces importante”, destaca el Observatorio, y en ese fin, según el obispo de Añatuya apunta la Iglesia. “La Iglesia tiene que preocuparse de toda la situación social, moral que vive nuestra gente. Tiene que dar una palabra desde el Evangelio a la realización de la cultura en este momento.

En referencia a la reforma de Código Civil argentino, destacó que  “Es una reforma muy importante, de muchos contenidos. Nosotros tenemos que decir nuestra palabra desde lo que se piensa desde la fe y la Iglesia. Sobre todo, esa reforma que refiere a la vida y al matrimonio y a tantos temas que tocan al corazón del hombre. La iglesia nunca va a legislar, pero si va a dar una palabra para que ilumine a aquellos que tienen la responsabilidad de hacer esta reforma”.