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El modelo San Luis vs. el modelo Jujuy: Dos mundos en un mismo país

A pesar de que ambas provincias forman parte de la Argentina, las diferencias entre los estilos de conducción abren distancias siderales; la eficacia y resultados de los puntanos hacen ver la realidad local como una debacle.

¿Podría uno imaginarse en la provincia de Jujuy que un funcionario de primera línea se desplace hacia Casa de Gobierno en su auto particular, sin chofer y con combustible que paga de su bolsillo? ¿O que pague con su propio dinero la factura de su teléfono celular? ¿Podrá alguna vez la provincia pagarle $1500, con recursos propios, al 41% de los adolescentes que abandonaron el secundario, con el único objetivo de que regresen al colegio? ¿Soñarán algún día los jujeños con ser la provincia con mayor cantidad de autopistas de todo el país? ¿O tal vez, no tener hipotecado el futuro por una deuda pública que crece todos los años?

Ese escenario que miles de jujeños que se levantan cada mañana para salir a trabajar quizás añoran pero consideran utópico a la luz de los tiempos que corren, tiene mucho de realidad dentro de nuestro país, pero en la región de Cuyo.

“Me gustaría que muchos jujeños puedan venir y preguntarle a nuestra gente más anciana lo que era San Luis en el ´83, en el ´82, lo que era hace más de 30 años, para que vean que se puede. Aquí las mujeres emigraban hacia las provincias limítrofes a trabajar de domésticas, porque no había trabajo”.

La frase, pertenece al ministro de Gobierno de San Luis, Eduardo D´onofrio, quien forma parte del equipo de gobierno que encabeza el Gobernador Claudio Poggi, que a su vez le da continuidad a un proyecto político iniciado hace 30 años por Adolfo Rodriguez Saá.

Pese a que la expresión destila cierto aire de suficiencia, en realidad fue dicha con naturalidad dentro de una conversación en donde el funcionario sacó a relucir todos los logros que exhibe un modelo de gestión que no está exento de problemas, pero los afronta a partir de una batería de políticas a largo plazo que le garantizan un piso mínimo de dignidad a gran parte de su población.

“Cada vez que ponemos un tema sobre el tapete, recorremos la provincia, opinan todos, incluida la oposición, y se elabora un plan estratégico a diez  años, que hay muchos, en donde una vez que nos pusimos de acuerdo, lo mandamos a la Legislatura, en donde se vota”, señala D´onofrio. Esta mirada de largo plazo le permitió a San Luis alcanzar políticas de Estado que, comparadas con la situación política que se observa en la provincia de Jujuy, parecen difíciles de imaginar.

Ejemplo de ello es la ley que regula la utilización de los fondos públicos provinciales y obliga al Estado a destinar  el 50% del presupuesto en inversiones y obra pública. Esto permite que los gastos corrientes, como sueldos y gastos de burocracia administrativa, no consuman la totalidad de los recursos, como ocurre en Jujuy, donde los propios funcionarios fellneristas reconocen que casi el 80% de los recursos provinciales se los llevan los sueldos de los empleados públicos.

“Por eso es que San Luis hoy en día está reconocida por tener la mayor cantidad de kilómetros de autopistas, por tener la mitad de la población viviendo en una casa hecha por la provincia, por eso a todos nuestros chicos, no a los que van a votar el año que viene, desde primer grado les corresponde una computadora, a todos, hasta los de la escuela privada”, afirma con orgullo el funcionario puntano.

Otro pergamino que los cuyanos pueden mostrar al resto de la Argentina es su deuda pública, o mejor dicho la ausencia de ella: a diferencia de Jujuy que aprueba año tras año presupuestos con déficit – y 2015 en apariencia no será la excepción – la provincia de San Luis tiene deuda cero. “Hay una ley que no permite endeudarse a la provincia. Muchas veces vemos con cierto grado de indignación que se ayuda a otras provincias, se las refinancia, mientras a San Luis se lao castiga justamente por ser exitoso”, indicó D´onofrio.

Si las comparaciones de por sí son odiosas, quizás esta última lo sea aún más para los afiliados del partido justicialista jujeño. Dice el ministro puntano: “con mucho orgullo, creemos que San Luis es el único lugar en la Argentina donde se recrea el peronismo, porque nosotros hemos desarrollado una administración que nos da independencia económica; no tenemos que ir a pedir a Buenos Aires que nos den un peso más o menos, lo que nos permite tener soberanía política para definir esas políticas de estado de las que hablamos, y esto nos permite hacer justicia social”.

Las políticas de estado de las que habla D´onofrio son la variedad de planes estratégicos pensados a diez años, que entre otras cosas implementaron la inclusión educativa, que consiste en un sistema de becas de $1500 pesos para las personas de quince años en adelante que abandonaron la escuela “porque hemos detectado que son los que más nos cuesta incluir laboralmente”; el sistema de “estampillas” que les entrega un monto de ahorro en dólares a todos los alumnos cada vez que pasan de curso, con el objetivo de financiar un viaje o cualquier gasto una vez que terminan la secundaria; el mismo plan pero replicado a los abanderados y escoltas de todas las escuelas, a quienes el Gobierno ofrece pagarles los estudios universitarios completos, con la única condición de que regresen a la provincia a brindar sus servicios a los coterráneos.

“Ser funcionario en San Luis es un orgullo, un honor, pero además, es jugar en primera, porque tenemos la tranquilidad de que sabemos para dónde vamos, qué esperan de nosotros y qué podemos esperar del otro, porque tenemos políticas de estado que nos marcan el camino”, afirma D´onofrio. ¿En qué división jugarán sus pares de Jujuy?