El modelo Fellner en su expresión más autoritaria
La diplomacia, el diálogo, no existen para nuestros gobernantes, a pesar de que ante la presidenta propagan todo lo contrario. Fellner y Jenefes se cierran en un mediocre discurso para no atender las necesidades de la gente.
Ayer por la mañana quedó en evidencia, cuando el vicegobernador amenazó a los trabajadores estatales con reprimirlos y hacer todo lo posible para que no se otorgue el aumento salarial reclamado, porque el gobierno no puede salir de la “previsibilidad”.
Los dichos y las amenazas de Jenefes durante los actos por el aniversario de la Policía, fue una clara actitud de querer enfrentar al pueblo con el pueblo y a los policías que también tienen sueldos mediocres, con trabajadores que reclaman por mejores salarios y condiciones de trabajo.
Pero está claro también que el pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión y esa ilusión precisamente no son ni Jenefes ni Fellner y por lo tanto no van a renunciar a la lucha que llevan a cabo.
En su visita a La Esperanza y junto con Milagro Sala, la presidenta Cristina Fernández, agradecía a la tierra por “los frutos que nos da, no para vivir mejor, sino para vivir bien, que es lo que quiero; que los argentinos puedan vivir bien” afirmaba.
Era un llamado a la diplomacia y Cristina hablaba con el corazón a los jujeños, apelando como metáfora a una de las tradiciones más antiguas de la cultura incaica, como es la ofrenda a la Pachamama.
Pero Fellner y Jenefes mostraron el costado oscuro de la otra política, de la cual los jujeños estamos cansados; de esa política de despreciar a la gente, de mostrar soberbia y querer imponer la represión y el enfrentamiento del pueblo contra el pueblo.
“Es importante comprender que la unidad se da en la diversidad. A los que quieren silencio, les digo que el silencio no es propio de las democracias”, decía la presidenta, reafirmando dichos del Papa Francisco, cuando expresaba que había que “salir a hacer lío”, pero “lío” en el sentido de salir a reclamar lo que nos pertenece por derecho y no a reprimir por reprimir o por ineptitud.
La intolerancia hace que Fellner y Jenefes quieran gobernar con el látigo en la mano, pero también hay un dicho que deberían tener bien presente: "Cada paso que da el zorro lo acerca más a la peletería” y este gobierno va a ese rumbo. No al propuesto por la presidenta cuando dijo: “Queremos una democracia alegre, que festeje que incluya a más argentinos, que cada vez amplíe más oportunidades y que sirva la pena levantarse todas las mañanas porque vamos a estar mejor”.
Milagro Sala fue combativa y muchas veces salió a la calle a hacer valer derechos y no lo hizo con la misma arrogancia, ni amenazó meter palos para lograr reivindicaciones para los cientos de desocupados o trabajadores que en otras épocas reclamaban mejores condiciones de vida.
“Simplemente compañeros, no nos estamos equivocando, porque no es una cuestión de llegar al poder por llega al poder” decía la dirigente social frente a la presidenta como significando que “al poder” no se debe utilizar para “acumular más poder”, porque eso hacen muchos gobernantes que llegan al poder para actuar como “patrones de estancia” y querer “ningunear” a la gente, a los trabajadores.