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Dos actores de reparto para una intervención floja de papeles en el PJ de Jujuy.

A medida que pasa el tiempo, el justicialismo pareciera empeñarse en banalizar a base de papelones la imagen del histórico movimiento fundado por Juan Domingo Perón en los años cuarenta.

Un grupo de dirigentes, que juntos suman más desconocimiento que votos, se disputan un sello partidario con la esperanza de tener al peronismo como paraguas protector para armar una lista en las elecciones del próximo año.

Se trata de los herederos del frustrado trío que recibió un cachetazo electoral en octubre de 2015: los deudos políticos de Rubén Rivarola, Guillermo Jenefes y Eduardo Fellner y el kirchnerismo jujeño.

Para protagonizar el paso de comedia, convocaron a dos dirigentes de trascendencia menor en la política nacional, que llegaron como interventores del partido simulando neutralidad pero convenciendo a pocos.

El supuesto interventor del justicialismo jujeño es el ex gobernador de Mendoza, Celso Jaque, quien propició el desembarco del modelo Tupac Amaru en la provincia cuyana. Su “compañero de fórmula” para inmiscuirse en la política local es Jorge Landau, un íntimo amigo de Eduardo Fellner.

Ambos dijeron que llegan para hablar con todos los peronistas de Jujuy, pero brindaron su conferencia de prensa en el hotel de una de las partes interesadas, el lujoso inmueble de Guillermo Jenefes ubicado sobre calle Güemes, y luego se retiraron acompañados de uno de sus ahijados políticos, el diputado nacional Guillermo Snopek.

Así el kirchnerismo se junta y da la pelea por el sello del justicialismo, el mismo que perdió por el abrumador rechazo que recibió de la gente en las últimas elecciones.

Son conscientes de que la única posibilidad para sostener la cómoda vida que les facilita el Estado más allá de 2017 es levantar una vez más la bastardeada bandera del peronismo.

La disputa llegó a la justicia: Carlos Haquim y sus seguidores se niegan a aceptar la intervención k y esperan que la jueza federal con competencia electoral, María Servini de Cubría, resuelva la cuestión de fondo y decida quienes tienen realmente legitimidad para quedarse en los despachos de calle 19 de abril.

En el medio, la esencia de un partido que alguna vez fue muy popular, pierde seriedad a manos de quienes parecieran pelearse por unos cuantos cargos públicos.