Claudia Romero: “La educación le sirve al relato pero no a la acción”
En la Argentina y en Jujuy en especial, hay un alto nivel de sobreactuación del Gobierno, que vende un relato en materia de educación, cuando las escuelas siguen en estado deplorable. “Es una realidad muy extendida y muy triste, porque la educación sirve muy bien al discurso y en la práctica luce poco. Es decir, los cambios en la educación son por dentro y la verdad es que ponerle muebles a una escuela, pintarla o que los baños estén limpios, no es algo que no se puede inaugurar cortando una cinta; es algo que no luce políticamente”.
Actualmente hay formatos en educación, que están hablando de educar sin escuela. Para la licenciada Claudia Romero, directora de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, no es el camino para Argentina en este momento. “Necesitamos mucho de las escuelas, como organizaciones. Todavía tiene mucho para dar a la sociedad argentina. Lo que tenemos que hacer es cruzar una frontera. Quienes trabajamos en educación debemos asumir que la escuela va a tener que hacerse cargo de muchas funciones. El tema es que ya no tenemos que rechazarla, sino empezar a demandar muy concretamente que la escuela se construye como un lugar en el que otros también trabajan. No que sea el maestro el que cumpla todas esas nuevas funciones de asistencia. La escuela no puede desconocer esa demanda de la sociedad. Lo que debemos hacer, es construir otro modelo escolar, capaz de responder a esa demanda”, afirmó en diálogo con Radio 2.
En Jujuy en muchas ocasiones, las escuelas se convirtieron en centros de retención infantil. Ante este planteo, destacó que no es el único lugar donde pasa esto, pero tampoco no se les puede pedir a los chicos que vayan a comer a otro lado. “Tal como está planteada la escuelas es algo vital de las comunidades. Asumámoslo, pero tenemos que buscar otro formato, o extender el horario porque si los chicos van a estar comiendo porque lo necesitan o teniendo un espacio de sociabilización como el juego, porque la escuela es un lugar seguro, perfecto pero entonces vayamos a escuelas de jornada completa como dice la ley”.
Recalcó en este sentido que el rol específico es la inclusión de las nuevas generaciones a través del aprendizaje y no hay otra forma de incluir; que la inclusión fácil, vía planes, dadiva, o subsidios, no es auténtica inclusión educativa. Para garantizar aprendizaje la escuela tiene que poder proteger otras necesidades. “Lo que quiero decir, es que asumamos que los chicos necesitan comer y la escuela puede ser un lugar donde coman. Pasa en otros lugares del mundo, pero al mismo tiempo reforcemos la escuela con más profesionales, con otra estructura de horario, para que los chicos además de comer puedan aprender”, dijo Romero.
La imagen de la escuela, como símbolo debería ser un espejo para la sociedad y para el alumnado. “La función de la escuela es justamente es mostrar otros mundos, desde la historia, desde la ciencia, pero en sí mismo tiene que mostrar un espacio cuidado, limpio, seguro, un tiempo protegido, es decir ahora se come, pero ahora se aprende, se estudia. Ahora es el momento de juego, el tiempo está ordenado, etcétera afirmó.
Lamentablemente todos los años a lo largo del país, se presenta la misma situación a la hora de comenzar el ciclo lectivo: las escuelas están en malas condiciones y esto incide negativamente en los niños. "Las escuelas que están en peores condiciones, son los que atienden a sectores más vulnerables. Allí es donde la escuela tiene más que agregar, porque tiene que mostrar una diferencia con el mundo cotidiano de esos chicos; la escuela reproduce o es peor que su propia casa”.
Calificó como “una política educativa inteligente” la decisión del presidente de Colombia Fajardo, de ir a los barrios más peligros y hacer las mejores escuelas. “Tenemos que poner en las zonas más carenciadas, más pobres, las mejores escuelas y los mejores docentes. No se está haciendo en la política educativa. Por supuesto que la realidad es complicada, estamos en situación muy difícil; en Argentina tenemos muchas familias en estado de pobreza, pero es cierto que la política educativa y la política nacional no están a la altura de esos desafíos. Tenemos que poner mejores condiciones donde están las mayores necesidades”.
Argentina dispone de recursos para la educación, pero mal usados. “La verdad es que Argentina aumentó muy notablemente los recursos para educación. Recursos hay, dinero hay, lo que falta son políticas con mayúscula. Es poder tomar decisiones, que les cambien la vida a las personas y las decisiones que uno toma en política, si son acertadas, rápidamente producen movilidad y mejoran el desarrollo, felicidad en los niños y en las familias. Lo vemos en todos los países que asumieron con coraje las decisiones de política educativa. Aquí hace falta coraje para recortar subsidios donde no se necesitan y actuar de una manera más inteligente”, consideró al respecto.
Romero destacó que no hay un compromiso de la sociedad por una mejor educación; nadie sale a cortar la calle como sociedad o a hacer un paro por la calidad de las escuelas, para que los docentes reciban apoyo para realizar toda la tarea que tienen que hacer. “No hay una demanda fuerte por educación, por eso la política no da repuesta”, sostuvo.
Otro tema que preocupa es la mala calidad de la enseñanza y la mala preparación que tienen los estudiantes que ingresan a la Universidad sin saber hacer una regla de tres simple, lo que fue reconocido por la licenciada.
Consultada sobre cuánto tiempo le va llevar Argentina empezar a transitar otro camino en educación, afirmó: “Haciendo durante dos gestiones políticas, las cosas bien, uno diría que en seis a ocho años ya empiezan anotarse cambios significativos y es muy importante, porque hasta ahora en educación, se decía que de lo que se hace hoy se ven los resultados en 15 o 20 años”.
Finalmente, Romero reconoció que si se generan leyes que puedan ser fáciles de cumplir y se acompaña a todo el proceso, se generan buenos salarios y buenas condiciones para los docentes, en dos periodos de gobierno de trabajar en la misma dirección, “salimos de esta crisis en la que estamos. Ocho años poniendo la educación como prioridad número uno; en ocho años cambiamos bastante la situación sobre todo en los chicos más devastados”.