Boudou al banquillo
Boudou ha sido citado por el juez federal Ariel Lijo, que investiga si él y amigos suyos realizaron maniobras ilícitas para quedarse con el negocio de la impresión de billetes para el Estado, por un monto equivalente a 38 millones de dólares.
También deberán declarar ante el usía José Núñez Carmona y Alejandro Vandenbroele, amigos y por ahora presuntos socios de Boudou y Nicolás Ciccone, ex dueño de la imprenta.
Es la primera vez que un vicepresidente en funciones es imputado por la Justicia.
Boudou, que hasta el 2011 fue ministro de Economía, supuestamente habría montado desde la sombra un apoderamiento de Ciccone Calcográfica SA, una imprenta en proceso de quiebra que producía moneda, pasaportes, bonos, y hasta matrículas de autos para el Estado.
Una vez que la Justicia decretó la quiebra de Ciccone también dispuso que la compañía pudiera ser alquilada. El arrendatario resultó ser un fondo de inversiones sin historia en el mercado local, The Old Fund SA, constituido como sociedad con sólo 30.000 pesos (6.000 dólares de aquel momento).
Se supo que el presidente de la compañía era Alejandro Paul Vandenbroele, abogado y amigo de Boudou desde hace décadas.
Para el juez Lijo, The Old Fund fue beneficiado por resoluciones administrativas y judiciales para que finalmente se quedara con Ciccone y a la vez, consiguió que la estatal Casa de Moneda recomendara al Banco Central que imprimiera la mitad de la provisión de billetes de 100 pesos que se utilizaron en 2012.
Laura Muñoz, ex esposa de Vandenbroele, aseguró a la Justicia que su marido le confesó en 2009 que había empezado a trabajar con Boudou: "Me dijo que estaba haciendo cosas fraudulentas con él, que se iba a quedar con dinero que no era de él, que se trataba de coimas".
"Mi esposo es testaferro de Boudou; él trabaja directamente para el Gobierno", dijo Muñoz.
"Alejandro conocía a Boudou y a José María Nuñez Carmona de cuando eran jóvenes, de las vacaciones en Mar del Plata. Iban a la playa juntos y salían de noche a bailar", agregó la mujer, y señaló que últimamente "me amenazaron, entraron a robar a mi casa, golpearon de noche mi persiana y me dijeron: 'Cállate, puta'".
Antes de que se desatara este escándalo, Amado Boudou solía llegar a los mítines conduciendo su moto Harley Davidson y hasta se ha subido al escenario, guitarra en mano para interpretar rock y cantar.
De jovencito, Boudou organizaba conciertos de rock en las playas bonaerenses, a la vez que despuntaba el vicio de la política militando en la liberal y conservadora Unión de Centro Democrático (UCD)
Independientemente de las consideraciones políticas o jurídicas de esta situación, la decisión de un juez de citar al vicepresidente Boudou a indagatoria es una señal muy positiva para el presente y el futuro del país, ya que en la esencia de la democracia, están la separación de poderes y el respeto por la ley, virtudes que han estado ausentes en los últimos años de la Argentina.
El caso Ciccone se fue convirtiendo en el transcurso de los años en un ícono de la posibilidad de contar con una Justicia independiente; y en uno de los ejes de la discusión sobre el país que deseamos.
Veremos qué decisiones toman los jueces de ahora en adelante, pero el camino se ha abierto.
Esta citación, nos vuelve a hacer sentir que la omnipotencia tiene un límite; que la voz de la sociedad tiene valor; que la prensa libre es un aliado de la buena democracia; y que quienes aspiramos a una mejor Argentina debemos comprometernos a que las instituciones funcionen plenamente en el futuro.