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Apareció el peronismo “violento” que quiere hacerse cargo de la provincia

Fue raro llegar a la sede del Partido Justicialista y ver militantes colmando las instalaciones de la “fría” casa peronista. Fue rara en realidad la convocatoria, porque en Jujuy se creía que el “verdadero” peronismo estaba en extinción.

Ahora llamó más la atención que el Peronismo en pleno quiera gobernar la provincia, instando o exigiendo a los gremios deponer actitudes y devolver la “gobernabilidad a la provincia”.

También suena extraño que instituciones del Peronismo, que estuvieron ausentes desde hace muchos años, que no apoyaron las últimas elecciones legislativas y que tendrían que haber puesto “el lomo” al partido, ahora aparezcan firmando una solicitada para defender al “jefe político”, que hasta hace unos pocos meses criticaban y le endilgaban responsabilidades por la última derrota electoral.

Muchos creían que ya no existían instituciones como las 62 Organizaciones Peronistas; la Rama Sindical del Partido Justicialista que recién se identifica pero no dicen quiénes son; la Juventud Peronista, que tampoco tiene referente visible; la Rama Femenina que desde la desaparición física de Pilar Bermúdez, nunca más volvió a tener protagonismo en el PJ; el Foro Provincial de Intendentes y Comisionados Municipales Justicialistas, conformado aparentemente por quienes gobiernan municipios bajo este mismo signo político, pero que jamás aportaron una idea para tratar de achicar gastos en el Estado; el recientemente grupo conformado de “Comisiones Municipales Justicialistas” una entidad que no tiene cartel ni siquiera dentro del PJ. El Consejo Provincial, los Congresales Nacional, el Congreso Provincial y la Mesa Ejecutiva del Partido, órganos partidarios que tienen mandatos vencidos dentro de la Casa Peronista hace más de seis años, porque nunca se convocó a una elección interna.

Al parecer y como hace referencia el título de la solicitada publicada en medios “oficialistas”,  “Jujeños somos todos”, todos los trabajadores que reclaman salario digno y no esta conducción fantasma del Justicialismo que volvió a resucitar como el Ave Fénix para defender una causa, que en la provincia ya tiene fecha de vencimiento.

En el documento firmado en una oscura convención, donde no se le permitió el ingreso de medios informativos independientes, como Canal 2,  cuyo equipo periodístico fue “echado” de la sede por un grupo de mujeres como Susana Yonny, que fue varias veces denunciada en la localidad de Reyes por vender terrenos del Estado y después cobrar  “cuotas” para que la gente pueda mantener sus viviendas en Los Molinos; Lorenzo Gringo que por muchos años vivió gracias a las “Copas de leche” que son solventadas por el estado y muchas otras dirigentes que dicen “no tener cargos” en el gobierno, pero sí viven y se benefician de las “dádivas” del gobernador Fellner. También ingresaba en ese momento la “compañera” Rita Roble que mira lo que sucedía, pero que nada hace para contener esa turba de mujeres que despreciaban el trabajo periodístico de Canal 2.

Fue lamentable la actitud de “coartar” la libertad de prensa y de expresión puesta de manifiesta por estas mujeres, que fueron mandados por los “hombres” del justicialismo, porque ellos no tuvieron el coraje de echar de la casa peronista, que le pertenece al pueblo, a una mujer que cumplía con su labor periodística.

Atrás y con total  impunidad también, se aprecia en las filmaciones, a dirigentes como Walter Arjona que por años trató de llegar al Gobierno y siempre fue despreciado por Fellner a pesar de su formación académica que le da más y mejores méritos que cualquier otro funcionario.

En la solicitada estos dirigentes reclaman respeto a la “gobernabilidad institucional”  y a “los derechos de los jujeños”, los que no pueden ser sustituidos por la violencia, por la “conveniencia política”. Lamentablemente ellos reflejaron el ejercicio de la violencia en el marco de “la convivencia” que tienen con el Estado provincial y el gobernador Fellner gracias a sueldos y cargos que tienen, quizás no directamente ellas pero sí sus hijos y parientes.

Es cierto que a la gobernabilidad se la respeta, pero con el estado de derecho, con respeto al libre pensamiento y sobre todo respetando a los trabajadores. Como decía Rodolfo Walsh “De los políticos sólo podíamos esperar el engaño, la única revolución definitiva es la que hace el pueblo y dirigen los trabajadores.”