Al Gobierno le brota la intolerancia cuando se habla de inseguridad
Por el contrario, en los últimos tiempos, los asesinatos de Facundo Bonilla en Palpalá y Daniel Díaz en Libertador General San Martín, dejaron expuesto el riesgo que corre la vida de las personas en las zonas más humildes de Jujuy por la falta de seguridad.
El desborde que esta situación representa para el Gobierno Provincial, quedó al desnudo con en el escándalo que tuvo lugar ayer en la Legislatura de la Provincia.
El ministro de Gobierno, Alberto Matuk, principal responsable de garantizar la seguridad en la provincia, concurrió a la Casa de Piedra, pero pretendió eludir las preguntas de la oposición por el avance la delincuencia.
Matuk y sus aliados del bloque oficialista, intentaron sólo referirse a la problemática del transporte.
Pero cuando la inevitable consulta irrumpió en la reunión, aparecieron gritos, histeria y el fin de la presencia del funcionario provincial en la Legislatura.
Así lo hicieron saber posteriormente oficialistas y opositores, durante la sesión ordinaria del parlamento provincial.
El episodio de intolerancia evidenciado por el diputado Almirón no sorprende, ya que se encuentra en la misma sintonía que la actitud mostrada por el gobernador Eduardo Fellner al ser consultado por el funcionamiento de las cámaras de seguridad.
La intolerancia se define como la falta de habilidad o voluntad para tolerar algo.
Dadas las circunstancias, queda demostrado que tanto la dupla Fellner-Jenefes como el bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura de Jujuy, carecen de voluntad para tolerar que la inseguridad y el delito, los haya superado.