Mundo | Polémica |

El nuevo escándalo en la Iglesia: Hay 50.000 hijos de curas

Se estima que son cerca de 50.000 en 175 países. Se trata de otro problema que se suma al caso de los sacerdotes pedófilos.

“Hay chicos por todos lados”. Los hijos de los curas son el escándalo que viene en esta Iglesia Católica conmocionada por el comportamiento sexual de parte de sus 400 mil sacerdotes y 5.100 obispos en los crímenes de pederastía, más el ocultamiento por parte de las jerarquías, la abundancia de homosexuales ordenados y los cerca de 50 mil descendientes de curas repartidos en 175 países, que viven sus propios dramas y justifican el mote de “La legión invisible”.

En gran parte, la situación que ha determinado una de las más graves crisis en la historia del catolicismo es estructural, el resultado de una concepción momificada, fuera de época. La Iglesia debería cambiar de sexo, romper sus numerosos tabúes. No es fácil, responden. Cierto, en realidad parece imposible que algún día lo logre.

En primer lugar, si sigue manteniendo a las mujeres afuera del poder de gestión y decisión. Discriminadas. Los altares siguen vacíos de féminas, como el ministerio ordenado, que tienen prohibido. Son más de la mitad de los 1.300 millones de bautizados, pero los varones no largan porque la irrupción de las mujeres en condiciones mínimas de igualdad y respeto significaría el final del monopolio y del status quo que tanto daño está haciendo.

Bienvenido (con unas gotas de escepticismo) todo lo que sirva a sacudir el árbol de esta decadencia, como fue la reunión cumbre de los líderes de los obispos y jefes de órdenes religiosas con el Papa entre el 21 y el 24 de febrero. Y con el buscado resultado de la frase que destapó el escándalo que viene, pronunciada por el portavoz del pontífice, Alessandro Gisotti, quien confirmó la existencia de un documento reservado con las normas para afrontar el caso de “los hijos de ordenados”.

Una incógnita mayor es que sucederá si se generaliza el destape de la situación de los miles de hijos de curas que forman “La Legión invisible”. Esos vástagos son las víctimas y la gran mayoría de ellos no han sido reconocidos. Durante siglos, los hijos de sacerdotes eran considerados “siempre infames”. En el mundo actual, son víctimas de la invisibilidad, de falta de un reconocimiento al que tienen derecho y del amor de un progenitor que se esconde en nombre “del bien de la Iglesia”.

Fuente: Clarín

Temas

Dejá tu comentario