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Niños adoradores, una tradición jujeña que se mantiene

La adoración en los pesebres es una de las costumbres más representativas de la navidad jujeña, en la cual niños y jóvenes se disponen a celebrar el nacimiento de Jesús. Una vez al año se reúnen desde todas las regiones en el Encuentro Provincial de Pesebres que está próximo a cumplir 20 años.

La navidad en Jujuy se vive como en ningún otro lugar del país, o hasta podríamos decir del mundo. Desde que los nativos conocieron esta festividad propia de la religión católica, la adoptaron pero le imprimieron su sello.

Pero, ¿qué es eso que hace distinta a la navidad jujeña? Basta con observar el fenómeno de los “pesebres” y niños adoradores, una tradición que resiste el paso del tiempo y que desde el año 2012 se declaró patrimonio cultural intangible por parte de la municipalidad de San Salvador.

Para quienes no son de aquí, hay que decir que los pesebres en nuestra provincia representan mucho más que la escena del nacimiento. Se trata de agrupaciones numerosas de niños y jóvenes que se predisponen a celebrar el nacimiento del Niño Jesús, al compás de villancicos interpretados por una banda de música, o más al norte por los “sikuris”.

Esta misma postal es la que se repite en todas las regiones, Puna, Quebrada, Valles y Yungas. Adoradores por doquier, en cada barrio, en cada plaza. Luego, una vez al año se dan cita desde todos los rincones en el Encuentro Provincial de Pesebres. Allí una vez al año más de 10 mil niños y adolescentes son los protagonistas de una verdadera muestra de fe. En su próxima edición, prevista para el 5 de enero en la Catedral Basílica, el Encuentro de Pesebres cumplirá 20 años.

Jujuy es la única provincia con esta costumbre que tiene su inicio los primeros días de diciembre y se extiende hasta el mes de enero con la “llegada de los Reyes Magos”. A veces incluso se extiende más tiempo, según lo decide cada grupo de adoradores.

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El Pesebre más antiguo de Jujuy

El primer registro de un pesebre en Jujuy, es el Pesebre de “Don Toribio Tolaba”, quién recibió la donación de una imagen del Niño Jesús por parte de un matrimonio español que venía de Cuzco. El objetivo era que la imagen fuera venerada por la gente del pueblo durante las navidades.

Don Tolaba, un hombre de profundas convicciones religiosas, construyó el primer pesebre en el año 1885 donde actualmente se encuentran los Tribunales. En 1998 se trasladó al terreno donde hoy se encuentra la Casa de Gobierno, y así sucesivamente se fue reubicando en distintos lugares hasta que finalmente se asentó en el Barrio Chijra donde permanece hasta hoy.

Año tras año fue congregando a muchos peregrinos que se acercaban a él para meditar el misterio de la Navidad y disfrutar de la adoración al Niño Jesús, al ritmo de las bandas de sikuris.

En 2011 la familia Tolaba recibió un reconocimiento de la Municipalidad que le brindó una mención como Patrimonio Cultural de la Ciudad.

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