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Patricia Bullrich definió su interna bonaerense y desató un conflicto impredecible

Intimidades de una decisión que sumó inesperadas fricciones en el PRO.

  • El malestar de los precandidatos a gobernador y la foto conjunta que no pudo ser.
  • Cristian Ritondo, ¿codiciado por el larretismo y por Milei? La venganza de Mauricio Macri.

Parecía una decisión compleja, pero sin perspectivas de conflicto. Patricia Bullrich debía definir su candidato a gobernador entre cuatro dirigentes y, según destacó, existía un acuerdo: los que no fueran elegidos iban a aceptar lo que resolviera la candidata presidencial del PRO. Sin embargo, no fue tan civilizado como se preveía: Néstor Grindetti se convirtió en el postulante bullrichista para la provincia de Buenos Aires, pero Cristian Ritondo, Joaquín de la Torre y Javier Iguacel quedaron resentidos hasta tal punto que ninguno publicó ni un tuit sobre una definición tan importante y no aceptaron sacarse una foto de los cuatro con Bullrich para graficar la “armonía” interna.

El que quedó más dolido fue Ritondo: cerca del jefe del bloque de diputados del PRO aseguran que Bullrich le ofreció dos veces ser su candidato a gobernador y que la explicación que le dio el jueves pasado para justificar la elección de otro dirigente se basó en “la no definición” de María Eugenia Vidal por el proyecto “Patricia Presidente”. Se lo dijo en una reunión áspera que tuvieron en las oficinas bullrichistas con vista a la Plaza de Mayo. El diputado alineado con Vidal le reprochó que ella nunca había condicionado su decisión de convertirlo en precandidato a ningún apoyo de la ex gobernadora.

Bullrich está tan decidida a llegar a la Casa Rosada extremando la pelea con Horacio Rodríguez Larreta que exige respaldos explícitos a su candidatura. Vidal y Ritondo se reunieron con ella apenas la diputada se bajó de la pelea por la Presidencia: allí quedó en claro que Ritondo “caminaría” la provincia junto a Bullrich, pero que Vidal se mantendría neutral en su disputa con Larreta. Lo que desató la furia bullrichista fue que al día siguiente la ex gobernadora desayunó con el jefe de Gobierno, en un encuentro “oficial” con foto y el claro objetivo de mostrarse equilibrada en la interna del PRO.

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En el entorno de Bullrich aclaran que, de todas formas, ya estaba decidido que Ritondo no iba a ser el elegido para disputar las PASO con el larretista Diego Santilli: la decisión estratégica que se tomó en el bullrichismo fue que el candidato a gobernador debía ser alguien que ya se hubiera definido por ella. Y por eso las posibilidades se concentraban en Grindetti, De la Torre e Iguacel. Ritondo, quien no reniega de su amistad con Larreta y Santilli, pese a sus diferencias políticas, siempre fue el candidato a gobernador de Vidal. Aunque es cierto que en septiembre pasado, durante una comida en la casa de Alejandro Finocchiaro, Bullrich y Ritondo acordaron trabajar juntos en la provincia con actividades, recorridas y propuestas en común, sin que significara que sería su candidato a gobernador.

En ese momento, desde el sector de Grindetti aclararon que estaban trabajando para la eventual candidatura presidencial de Mauricio Macri y no para Bullrich. La realidad es dinámica: en marzo, el ex mandatario se bajó de su postulación y el intendente de Lanús apoyó a la ex ministra de Seguridad.

Ahora, Bullrich terminó eligiendo a Grindetti por un cúmulo de razones: es de mucha confianza; tiene inserción en el conurbano bonaerense, donde la candidata presidencial es más débil; es amigo de muchos intendentes del PRO, que en breve podrían migrar a las filas bullrichistas, y cuenta con recursos propios, un rubro clave para enfrentar al todopoderoso aparato porteño del larretismo.

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La postulante presidencial del PRO lo meditó primero en soledad y luego lo analizó con su equipo más íntimo. Tomó la decisión a principios de la semana pasada y recién en ese momento lo llamó a Mauricio Macri para anunciarle su elección por Grindetti. Dicen que el ex presidente no influyó en esta determinación. El mayor problema que afrontaba el bullrichismo era cómo contener a los “heridos”. Ese es el dilema que afronta Bullrich desde que bajó el martillo por el intendente de Lanús. Se dio cuenta el jueves, cuando se lo anunció primero a Ritondo y luego a Grindetti y De la Torre, y propuso una foto conjunta con Iguacel para graficar la paz interna. Ritondo y De la Torre se negaron.

Ambos son enemigos íntimos que se recelan y se hacen acusaciones recíprocas. Si el elegido era el candidato de Vidal, el senador provincial de JxC amagaba con tomar distancia. Algunos temían que se aliara a Javier Milei, con quien tiene tan buena relación que De la Torre le dio el año pasado el soporte de su agrupación, el Partido Renovador Federal, para que el líder libertario avanzara con la oficialización de su candidatura. Cerca de De la Torre niegan que piense pasarse a las filas de Milei en la provincia. Lo confirmó en el acto que encabezó este sábado en su territorio, San Miguel, en el que ratificó su apoyo a Bullrich y castigó con dureza a Rodríguez Larreta: le pidió que bajara su candidatura para permitir el triunfo opositor y calificó al jefe de Gobierno como “inspector de veredas”.

Iguacel sabía que era el que tenía menos probabilidades de ser elegido -las encuestas no lo favorecían, entre otros factores determinantes-, pero, por el contrario, Ritondo estaba convencido de que Bullrich lo iba a designar como su candidato a gobernador. Ante sus colaboradores, aseguró que ella le pidió en septiembre pasado que se sumara a su equipo y que fuera su postulante en la provincia. Según detalló, en marzo se volvieron a reunir y le reiteró el pedido de que se sume a su proyecto. Ritondo le confirmó que si Vidal se bajaba, él la apoyaría y trabajaría para ser su candidato a gobernador.

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Una semana antes de que Vidal anunciara que no competiría por la Presidencia, hubo un nuevo encuentro: de acuerdo con el relato de los ritondistas, Bullrich le aseguró que él sería el candidato y que, mientras, “estaba trabajando para acomodar a los otros precandidatos”. Lo mismo habría hecho uno de los máximos armadores bonaerenses del bullrichismo, con mucha más contundencia. En el equipo de campaña de Bullrich lo niegan con énfasis: “Patricia nunca le prometió nada”.

Por eso Ritondo llegó a la oficina con la sonrisa del que se imagina encumbrado y se fue con la mueca de un desencantado. Bullrich no dio muchas vueltas: casi sin anestesia, fundamentó su decisión de no elegirlo por la renuencia de Vidal en apoyar su proyecto presidencial. El diputado no se quedó callado y le recordó que ella nunca le había dicho que ese era un requisito para convertirse en su precandidato a la gobernación. La charla fue dura. Ahora le toca a Grindetti lograr que Ritondo siga en su sector. Los dos son amigos personales, además de compartir la pasión por Independiente y la responsabilidad de conducir al club. Afirman que sólo por ese fuerte vínculo Ritondo no abandonó aún al bullrichismo.

Rodríguez Larreta y Santilli fueron casi los primeros que llamaron a Ritondo para saber cómo se sentía luego de que se confirmó el encumbramiento de Grindetti. “Fueron charlas personales, no de ninguna oferta política”, aclararon en el ritondismo. Allí se gestó un café entre Ritondo y Santilli, este sábado, en un bar de la avenida Figueroa Alcorta y La Pampa en el que nadie pasa inadvertido: es el lugar de encuentro de decenas de políticos. Por eso propuso ese lugar el referente vidalista. Quería que la reunión con su amigo larretista fuera pública. Es más: antes de ir se lo comentó a Grindetti.

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Ritondo aparece hoy codiciado por todos. Como conductor del armado vidalista en la provincia, tiene un fuerte desarrollo territorial que es crucial para el PRO en un distrito tan importante. Por eso en las últimas horas su nombre apareció relacionado con el de Milei: ¿están cerca de un acuerdo político para que el líder libertario tenga su candidato a gobernador? Los ritondistas descartan esa versión, aunque admiten que su jefe y el diputado de La Libertad Avanza tienen una excelente relación.

En el PRO dan por seguro que tanto el bullrichismo como el larretismo ya le ofrecieron a Ritondo la presidencia de la Cámara de Diputados si Juntos por el Cambio gana las elecciones y, además, contención para sus legisladores y referentes provinciales. Es decir, lugares en las listas y espacios de poder. Es la garantía de supervivencia política pese a la frustrada candidatura a gobernador.

Sin embargo, Ritondo se tomará unos días para pensar sus próximos pasos políticos: entre este lunes y el miércoles quiere hablar con el centenar de dirigentes que le responden para saber cuál es su opinión: ¿seguir en el bullrichismo, pasarse a las filas larretistas o declarar la libertad de acción? Será una decisión clave tanto para Grindetti como para Santilli antes de medir sus fuerzas en las PASO.

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Los estrategas santillistas festejan: no creen que la postulación de Grindetti complique el triunfo de “El Colo” en las primarias del 13 de agosto. Estiman que simboliza la decisión de Bullrich de jugarse a que su boleta presidencial arrastre más votos hacia su candidato a gobernador que la de su rival interno. Y por eso mantendrán su estrategia electoral: apuntarle al gobernador Axel Kicillof y sostener una campaña sin agresiones hacia su contendiente bullrichista. Santilli fue uno de los primeros en llamar a Grindetti para felicitarlo por haber sido elegido. Se conocen de memoria: el presidente interino de Independiente fue su jefe de campaña en las elecciones de 2021. Ahora, en una entrevista con Infobae, dijo que para ser gobernador “hay que tener mucha experiencia y hay que ser bonaerense”.

El panorama del PRO bonaerense comienza a aclararse, más allá de que en los últimos días se haya enturbiado por la decisión que tomó Bullrich. Y, a la vez, también se despeja en la interna de la ciudad de Buenos Aires, donde ya se están realizando las tres encuestas que decidirán si Jorge Macri o Fernán Quirós serán el candidato único del PRO a jefe de Gobierno. En el macrismo advierten que se trata de una formalidad: los relevamientos se hacen con la misma metodología y están a cargo de las mismas consultoras que vienen trabajando para el gobierno porteño y para el primo del ex mandatario. Como Jorge Macri aventaja a Quirós en la mayoría de esos sondeos, se supone que nada cambiará en estos 15 días de consultas al electorado porteño. Los larretistas creen que la pelea no está perdida.

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Lo más sugestivo de cómo quedó el mapa electoral del PRO es que Mauricio Macri se perfila como el más influyente: como máximo impulsor de su primo para suceder a Larreta, estaría cerca de lograr ubicar a un dirigente de confianza (y de su familia) al frente del bastión electoral de su partido. Y, gracias a Grindetti, Macri también consiguió tener alguien muy cercano en la disputa bonaerense.

El ex jefe del Estado renunció a cualquier candidatura, pero no a la política. Está más activo que nunca. Llama a sus aliados del PRO a cualquier hora, les hace preguntas de todo tipo y sugiere nombres para un eventual gobierno de JxC. Bullrich, la precandidata que mejor sintoniza sus ideas, lo escucha con atención. Sin embargo, no acepta en forma incondicional cada uno de sus pedidos o consejos.

Es evidente que Bullrich necesita mostrar autonomía de Macri para reforzar su propio perfil político. Aprovecha el envión que le proporciona el ex presidente en la franja del electorado más identificado con él, mientras se distancia de su figura para no dar la imagen de una dirigente sin poder propio.

No hace falta que Macri le levante la mano a Bullrich para consagrarla como su candidata favorita. Todo lo que hace el ex mandatario avanza en esa dirección y, a la vez, en contra de Rodríguez Larreta. Según quienes lo conocen, en la intimidad se muestra durísimo contra el jefe de Gobierno, que lo desafió (”y le mintió”, dicen en su entorno) con la convocatoria a elecciones concurrentes en la ciudad.

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Si Jorge Macri es finalmente el candidato único del PRO en la ciudad se dará una situación muy particular: no hay muchos casos de jefes políticos de un distrito, como Rodríguez Larreta, que no pudieron decidir el nombre de su sucesor. Tampoco existen ejemplos de un dirigente, como el jefe de Gobierno, que pudo exhibir dos triunfos en las elecciones legislativas de 2021 con candidatos elegidos por él (Vidal y Santilli), pero que no los capitalizó después para asegurar su liderazgo político.

Son dos datos que pueden conformar a Macri, enojado con Larreta, pero que no alcanzan a disimular su preocupación por el sostenido crecimiento de Milei en las encuestas. El líder libertario puede complicar el triunfo de Juntos por el Cambio en las elecciones, pero el propio Macri es, en parte, responsable de su ascenso: fue el primero que vaticinó en abril que Milei iba a estar en la segunda vuelta con la coalición opositora. “Le subió el precio”, bramó un macrista que está en desacuerdo con su líder. Macri debe tener otro sabor amargo: lo que dijo va en el mismo sentido de lo que está haciendo Cristina Kirchner al apuntarle al economista de melena endiablada. En otras épocas, los políticos trataban de enamorar al electorado. Ahora, sólo rezan para llegar al ballotage.

FUENTE: Infobae

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