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La influencia del amor en el cerebro

La influencia del amor en el cerebro va mucho más allá de las emociones, de inmediato pone a trabajar diferentes hormonas que provocan rejuvenecimiento y buen humor.

Cuando una persona se enamora, ve a su alrededor que todo cambia para bien y se relaciona con el entorno de manera más positiva. Está atento a detalles en los cuales jamás había puesto atención y sus allegados bromean con su buen humor. Sin saber cómo, el amor influye en el cerebro y los comportamientos se modifican instantáneamente.

En ese preciso instante, en que se produce el enamoramiento, diferentes zonas cerebrales se ponen en actividad. Se combinan a su vez con otras hormonas y sustancias químicas provocando las alteraciones sensoriales. 

Los diferentes componentes cerebrales que participan en el proceso requieren de mayor cantidad de oxígeno. Si se coloca a la persona enamorada en un equipo de resonancia magnética, puede verificarse el aumento en su flujo sanguíneo. De allí, su importancia para la salud física y mental de los individuos.

Un incremento de dopamina se refleja en esa sensación de euforia constante que mantienen los enamorados. Por tal motivo, son evidentes los deseos que brotan por su piel cuando se le menciona a su compañero o el anhelo de verlo a toda hora.

Asimismo la oxitocina se libera en cada situación de acercamiento con el otro. Y más aún, si están a punto de intimar sexualmente. A nivel clínico, se conecta a una mayor presión arterial, pero que no conlleva ningún riesgo sino que apunta a mayor satisfacción.

El aumento de vasopresina estimula el pensamiento centrado en el ser querido. Cada aroma o sabor, cada contacto es recordado en todo momento con el más puntilloso de los detalles.

El amor influye en el cerebro con una motivación para el logro de objetivos que traen aparejados ciertas recompensas. Los neurotransmisores se combinan y los impulsos sexuales, junto a las emociones, se activan para conseguir sus metas y sentirse felices.

En ciertos casos, las personas descubren que tienden a sentir amor por quienes les recuerdan ciertos aspectos de su pasado. Es consecuencia de una vinculación que realiza el cerebro con la memoria a largo plazo. Por tal motivo, aquello que parecía olvidado, como las relaciones del hogar de la niñez, tienen una importante influencia.

Si bien parece algo muy complicado de entender, traducido a las conductas cotidianas puede resultar más sencillo. La influencia del amor en el cerebro provoca mejor entendimiento de los estímulos visuales. Además, la comunicación, los sonidos y la autorreprentación corporal se tornan más sencillas y positivas.

El amor es un sentimiento que no siempre se consigue tan fácilmente, pero cuando se produce demora solo segundos. Y a partir de allí, todo cambia en el organismo del enamorado. No hace falta aclarar que el cerebro es el gran dominante en el cuerpo humano, el que emite las órdenes para todo.

Fuente: mecurensalud.

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