De esta forma se instó a los vecinos a tomar los recaudos necesarios, sobre todo a quienes tengan que realizar trámites.
HISTORIA
“Palpalá, a diferencia de otras ciudades jujeñas, no creció en torno a una plaza o un Centro Cívico – religioso, sino que el punto de referencia urbanístico, social y económico fue, por mucho tiempo, una planta siderúrgica integrada: Altos Hornos Zapla” (Bergesio, Marcolieri, 2008, p. 45).
La historia de Palpalá y su nacimiento se encuentra íntimamente ligada al descubrimiento de yacimientos de mineral de hierro en las Serranías de Zapla, el hallazgo fue el 23 de mayo de 1939.
Comenzó cuando el jujeño Wenceslao Gallardo y el italiano Ángel Canderle, cazaban en las laderas del cerro Zapla. Allí fue que Canderle, quien tenía conocimientos acerca de los minerales, reconoció en el color rojizo de la tierra la presencia de hierro. Decidieron tomar muestras de algunas piedras del lugar, con el fin de enviarlas a analizar.
En 1941, el Ministerio del ejército de la Argentina tomó conocimiento acerca de la existencia del mineral en las Serranías de Zapla, por lo que comenzó con las tareas de cateo geológico del suelo. Ese mismo año, el General Manuel Nicolás Aristóbulo Savio, redactó la ley 12.709, por la cual se creó la DGFM (Dirección General de Fabricaciones Militares), y en octubre, se le transfiere a la misma el estudio de la potencialidad del yacimiento. “Confirmada la existencia de una rica veta ferrífera, la Dirección General de Fabricaciones Militares firmó con el gobierno de Jujuy un convenio de explotación (Vergne, 1980)” (Bergesio, Marcoleri, 2008, p. 47).
En enero de 1943 se crea por decreto la unidad siderúrgica AHZ, conformada por la planta siderúrgica construida en Palpalá y los yacimientos del cerro Zapla, los cuales fueron bautizados como Mina 9 de Octubre.
El descubrimiento del yacimiento, y la posterior construcción y puesta en marcha de la planta siderúrgica AHZ y sus centros, produjo el asentamiento en la zona de una importante ola inmigratoria que llegaba en busca de cubrir la oferta laboral existente, generando un acelerado crecimiento urbano de lo que luego se convertiría en la ciudad de Palpalá.