La iglesia asiste a los sectores que la política ignora
Desde la parroquia San Cayetano de Palpalá, semana tras semana distribuyen alimentos para más de 80 familias que se alimentan de la basura. Mientras tanto los políticos utilizan mensajes religiosos para hacer campaña.
La triste escena se repite como ocurriese durante los peores momentos del país. Familias enteras recurriendo a los cientos de basurales para llenar el estómago. La postal más dolorosa del hambre y la desidia.
Allí donde el gobierno debería estar más presente que nunca, paliando al menos las necesidades básicas de a
limento y salubridad, brilla por su ausencia.
Son las organizaciones sociales e instituciones eclesiásticas las que ocupan esa obligación.
Es el caso de la parroquia San Cayetano administrada por el padre filipino Ian Nercua. Con solo cinco años de residencia en el país, parece tener un compromiso y entendimiento mayor de la necesidad de los sectores vulnerables.
Si bien los obispos a nivel país están difundiendo mensajes orientativos de cara a las próximas elecciones, el fin no es por motivos aleccionadores, más bien se trata de educación cívica.

