El hecho se registró alrededor de las 2 en una propiedad ubicada sobre la avenida Las Palmeras al 200. Los delincuentes lograron ingeniárselas para abrir un candado de gran tamaño utilizando simplemente un alambre como ganzúa. Una vez adentro, revolvieron los muebles que la familia expone para comercializar y provocaron destrozos en el patio.
"Mi hijo sintió un ruido y la perra ladraba un montón, pero tuvo miedo de levantarse. A las 6 de la mañana me levantó para ver qué había pasado y encontramos todo desparramado. Mi marido hizo dos mesas para vender y nos dimos cuenta de que faltaba una", relató con impotencia Norma, la frentista damnificada.
La pérdida no representa únicamente un daño material, sino un verdadero golpe a la economía familiar en momentos complejos. "Al vender eso ya tenemos para comprar carne, pan y todas esas cosas del día", explicó la mujer, visibilizando la angustia de perder el fruto de su esfuerzo cotidiano.
Un detalle que llamó la atención de las víctimas fue la presencia de salpicaduras de sangre en el portón de ingreso y sobre las mesitas de madera que no alcanzaron a llevarse.
Al radicar la denuncia, Norma asoció este rastro hemático con la aprehensión de una pareja por parte de la Policía de Jujuy registrada esa misma madrugada a pocas cuadras, por lo que aguardan que la Justicia avance en la restitución de la herramienta de trabajo sustraída.