Según pudo saber nuestro medio, el protagonista del hecho es un oficial perteneciente a la Seccional N° 36, quien se encontraba prestando servicio en su correspondiente horario de guardia. Sin embargo, movido por una situación estrictamente particular relacionada con la atención médica de su hija, el efectivo decidió abandonar su puesto de trabajo sin dar ningún tipo de aviso ni autorización a sus superiores jerárquicos.
Violencia en la guardia e intento de detención ilegal
El uniformado se presentó en el nosocomio local en un evidente estado de alteración. Sin mediar canales institucionales, ingresó a la zona de guardia e increpó duramente al médico de turno, acusándolo de no haber asistido a su familiar. La violencia verbal escaló rápidamente a la física: el policía zamarreó al profesional de la salud e intentó llevárselo detenido bajo el argumento de una supuesta "mala praxis".
Completamente al margen de la ley, y sin contar con directivas de la fiscalía ni orden de ningún juzgado, el oficial utilizó su radio de comunicación para solicitar "apoyo" a los efectivos de un control policial cercano con el fin de concretar el traslado del médico.
Al llamado acudió un móvil que, en ese preciso instante, transportaba a una empleada municipal, quien se encontraba allí por razones estrictamente logísticas vinculadas a la entrega de viandas para el personal de patrulla.
Fuentes de la investigación confirmaron que la funcionaria municipal no tuvo ningún tipo de intervención en el conflicto y su presencia en el lugar fue circunstancial, desmitificando las primeras versiones que circulaban en la comunidad.
La "perlita": el intento de armar una causa falsa
El dato más escandaloso de la jornada —y que dejó en evidencia la ilegalidad del procedimiento— ocurrió minutos después. Tras el revuelo ocasionado en el hospital, el oficial regresó a la Seccional N° 36. Consciente de la gravedad de sus actos y buscando un respaldo legal que justificara el atropello, el efectivo intentó inducir a una paciente que había estado en el hospital para que radicara una denuncia por mala atención contra el médico. Sin embargo, la maniobra se frustró cuando la mujer se presentó en la comisaría y se negó rotundamente a prestarse para la falsa acusación.
Intervención judicial y examen médico
Ante la gravedad institucional de los hechos, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) tomó inmediata intervención en el caso. La fiscalía de turno ya recepcionó las declaraciones de los testigos presenciales, quienes ratificaron minuciosamente los incidentes y describieron el estado de descontrol en el que se encontraba el policía.
Por estas horas, se cursó una invitación formal al médico afectado —quien reside en San Salvador de Jujuy y viaja al interior a cubrir las guardias— para que radique la denuncia penal correspondiente.
Asimismo, se dispuso que sea examinado por el personal médico del MPA a fin de constatar de manera oficial las lesiones derivadas del forcejeo. En paralelo, se espera que la cúpula policial inicie las actuaciones administrativas y el sumario interno por el abandono de servicio y las graves faltas cometidas por el efectivo.