Pasan los años y las obras hídricas no aparecen
Hace más de 10 años que se realizan informes de impacto ambiental, proyectos y licitaciones pero hasta ahora poco es lo que se ha hecho en pos de mejorar las condiciones de vida de los palpaleños.
Las copiosas lluvias otoñales han convertido el mes de abril en sinónimo de caos para las familias de la ciudad siderúrgica. Año tras año la historia se repite al llegar a la primera semana del cuarto mes del año: el desborde del arroyo Las Martas, sumado a la fragilidad del sistema de desagüe pluvial y las obras hídricas inexistentes terminan perjudicando al grueso de la población, que en muchos casos terminan por perderlo todo ante la desidia de los gobiernos y la hipocresía de algunos concejales que solo se acercan para la foto.
¿Qué pasó con la millonaria financiación del fondo hídrico de infraestructura para la sistematización del cauce allá por 2009? ¿El diagnóstico de la Secretaría de Planificación de 2011 que proponía potenciar la fortaleza espacial y medio ambiental no fue concluyente? ¿Alguna vez existió el dichoso Plan Maestro de Desagües Pluviales?
Los barrios Antártida, 2 de Abril, Las Tipas, San José, La Noria, Ciudadela, San Martín tienen la respuesta en sus calles convertidas en lodazales. Mientras tanto los asentamientos San Roque, Nueva Esperanza, 23 de agosto ven como los terrenos linderos al arroyo siguen siendo tragados por el agua.
Desde el municipio, conocedores de la situación y sus consecuencias, con la emergencia hídrica vivida en 2016 y los problemas registrados especialmente en los crecientes asentamientos durante 2017, no se tomaron ni siquiera medidas preventivas para evitar las enormes pérdidas educativas, comerciales, higiénicas, sociales que aparecen tras una inundación.
La campaña de donativos llega tarde, el silencio de los principales referentes del ejecutivo municipal hace ruido, la quietud política en materia obras duele aún más.

