Los dos Jujuy en Cosquín
Talento sobra, pero el Gobierno de Jujuy no se percata de ello.
Con una somera mirada al espinel cultural de la provincia nos daremos cuenta fácilmente que las artes en Jujuy están pasando por un tiempo de esplendor, los hacedores culturales en todas sus ramas deslumbran con sus expresiones, fundamentalmente fronteras afueras donde son reconocidos y galardonados en las cuatro latitudes del orbe.
En un mundo cada vez más globalizado y el interactuar a través de las redes sociales ha abierto el campo del conocimiento y ha permitido conocer nuevas culturas que sin duda han enriquecido tanto socialmente como culturalmente a las sociedades, y en este contexto nuestros hacedores culturales se han convertido en mojones de resistencia a la temida penetración cultural.
Se globalizaron, salieron al mundo pero nunca abandonaron nuestra verdadera esencia, nuestro sentido de ser, nuestro origen, nuestra historia, nuestro sentido de pertenencia y con ello nuestros valores.
Los artistas entendieron que trabajar desde los colectivos es una eficaz manera de proteger y mantener la esencia de nuestro acervo cultural.
Desde un tiempo a esta parte, el gobierno radical está embarcado en una cruzada no muy santa, están empeñados en hacer de la cultura un mero espectáculo, nuestras tradiciones están sufriendo la pérdida de su esencia. Prima la fiesta por la fiesta como un fin en sí mismo y se deja a un lado la esencia y “los porqué”.
El gobierno cree que de esta manera logra atraer más turistas (premisa absolutamente falsa), pero en realidad lo único que están logrando es poner bajo amenaza la conservación de la identidad de este pueblo, restando originalidad y sentido de pertenencia.
El domingo pudimos ver una elocuente postal de esta realidad que imponen desde el Gobierno Provincia, los artistas jujeños haciendo colectas, vendiendo empanadas y haciendo presentaciones a la gorra con el único fin de juntar los fondos necesarios para un más que modesto traslado y estadía en Cosquín.
Estos artistas pretenden invadir las calles de la meca del folclore con nuestra música, danza, plástica y otras expresiones que dirán presente en los alrededores de la Plaza Próspero Molina. Prometen caravanas, talleres de coplas y danza, pero por sobre todos mostrar el infinito potencial de los jujeños.
Resulta ser que el Gobierno radical resolvió repetir este año el mismo dislate de la edición 2018 en la mayor vidriera cultural del país como es el Festival de Cosquín.
Es conmovedor ver como las provincias argentinas se preparan para subir al escenario Atahualpa Yupanqui, producen sus presentaciones intentando mostrar lo mejor que tienen, con un especial cuidado de la estética y tratando de aprovechar los minutos de televisión para mostrar al mundo su riqueza cultural.
La presentación de Jujuy en la edición 2018 fue un valioso tiempo tirado por la borda, una cuanto menos polémica estética y una elocuente carencia de profundidad cultural.
Este año el Titanic va directo a colisionar contra el iceberg, y una desafinada orquesta tocará sobre la cubierta a la espera de los aplausos que no llegarán, la nave estará escorada y cada uno intentará salvarse como pueda.
La presentación de Jujuy quedó librada a la buena suerte, para muestra solo comentar que un improvisado ballet cordobés mostrará nuestras danzas.
El corolario será que en Cosquín habrán dos Jujuy, el trivial sobre el escenario representado a la provincia, y el Jujuy profundo y talentoso en la calles.

