La exposición mediática y una relación no tan íntima con la opinión publica
El contraste entre el volumen de exposición mediática y el escrutinio de las PASO celebradas recientemente en la Ciudad de Buenos Aires arroja varias lecturas. En primer lugar, que el electorado demanda algo más que imagen pública.
Para validar el análisis, nada
mejor que comparar los datos oficiales del escrutinio con el estudio
cuantitativo que publicó recientemente la auditora Ejes de Comunicación, que
detalla la cantidad de menciones que obtuvieron los principales candidatos en
la prensa escrita y audiovisual entre el 6 y el 23 de abril.
Esa medición de apariciones mediáticas ubicaba en el podio a Horacio Rodríguez
Larreta con un total de 1.291 menciones, seguido por Gabriela Michetti con
1.177 notas, Mariano Recalde con 739 y Martín Lousteau con 457.
Hasta aquí, se puede concluir que si bien el jefe de Gabinete y candidato de
Mauricio Macri aventajó a la senadora en materia de prensa en 10%, no lo hizo
por una diferencia tan amplia como ocurrió con la cantidad de votos reales, 60%
a 40% en la interna del PRO.
En cuanto al tercer puesto, se observa que al presidente de Aerolíneas
Argentinas no le alcanzó contar con más presencia mediática para superar a
Lousteau en las urnas, ni tampoco al Frente para la Victoria a ECO. En este
sentido, otra observación de la visibilidad mediática puso al FPV como la
segunda fuerza mimada por las apariciones periodísticas, con un total de 1.338
notas, por debajo del PRO con 2.468 artículos, mientras que ECO reunía 698
menciones o entrevistas. Esto revela que, con un poco más de la mitad de
publicaciones, la fuerza liderada por el ex ministro de Economía logró
imponerse en las urnas.
Estos datos parecen contrarrestar la premisa que sostiene que una elección se
gana con un mayor nivel de exposición/inversión.
Por otro lado, una revisión de las últimas encuestas de opinión, merecen otro
apartado porque el “cabeza a cabeza” pronosticado para Rodríguez Larreta y
Michetti no fue tal, como tampoco el “reñido” tercer puesto fue tan reñido, ya
que Lousteau consiguió 17,8% de los votos, desplazando al candidato
kirchnerista que acumuló 12,2%. En este sentido, los encuestadores ya venían
advirtiendo sobre la volatilidad en las intenciones de voto durante el último tramo
de la campaña.
Con todo, se puede inferir cierta independencia del electorado sobre la
difusión de tendencias y la eventual imposición de los medios de comunicación y
si bien es cierto que el votante no escapa a cierta incidencia del marketing
político, se ha vuelto a verificar que en el cuarto oscuro logra imponer su
autonomía. Cabe preguntarse entonces hasta dónde la artillería de los aparatos
llega a ser tan potente como para quebrar la soberanía ulterior de los
ciudadanos.
Mariela Blanco (DyN)

