Cifras que no reflejan (toda) la realidad
La imagen del presidente Macri vanagloriándose tras develarse los números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos desde la quinta de Olivos es la imagen destacada de la jornada. Los resultados de las mediciones del segundo semestre de 2017 desde ya que son alentadoras, incluyendo una merma de 4,6% de pobres y un aumento del 2,9% en la economía en comparación con lo registrado en el mismo período de 2016.
Según lo difundido por el ente encargado de recopilar las estadísticas a Jujuy le corresponde un descenso de la pobreza de 1,5%. Lo que posiciona a nuestra provincia justo en la mitad del listado de 31 aglomerados analizados con 24,2% de habitantes bajo la línea de pobreza.
El reciente crecimiento de merenderos y comedores es la otra cara del análisis, con una cantidad cada vez mayor de asistentes a estos grupos u organizaciones civiles, reconocido por los administradores de estos grupos, es claro que la pérdida de poder adquisitivo es el fenómeno preponderante a la hora de calcular bienestar sobre salario y determinar la pobreza de raíz.
Subas recientes como la del pan (15%) que forman parte de la canasta básica alimentaria, el transporte público (24%) o la luz (20%) que corresponden a los gastos totales y aumentos futuros como el del gas (44%) siguen incidiendo por encima de la calidad de vida de los asalariados de clase media.
La inflación irrefrenable (2,9% en febrero) demuestra mes a mes porque Argentina s se encuentra el segundo puesto de países con mayor inflación de la región y séptimo a nivel mundial según datos de comienzo de año.
Una de las críticas que se le suele efectuar al INDEC es la ausencia de números confiables a la hora de evaluar las poblaciones rurales, quedándose únicamente con datos provistos por el Gran Jujuy. Considerando que los habitantes de nuestra provincia lejos de las grandes concentraciones superan el 15% y suelen presentar condiciones precarias de vida, a la hora de reflexionar sobre los avances en materia de pobreza se debe tener una mirada mucho más específica. No siempre es conveniente ver el vaso medio lleno.