¿Por qué denuncias públicas no llegan a tribunales?
Desde su llegada al poder, el nuevo gobierno busca diferenciarse con sus antecesores kirchneristas por una característica esencial y cada vez más valorada por la sociedad: la transparencia; aunque en algunas áreas fue más enunciativo que algo concreto.
El ministerio de infraestructura y planificación es un ejemplo de ello.
Muchos de los que integran hoy el Poder Ejecutivo supieron denunciar, desde su antiguo rol de opositores, a la obra pública como el nicho de corrupción más grande del kirchnerismo, aunque hoy, con poder de decisión en los despachos oficiales, son contados los casos en los que se llevaron esas acusaciones a los tribunales.
El oficialismo actual habla de sobre precios en la obra pública, del alquiler de máquinas a empresas amigas del poder de turno, dando a entender que se trató de sociedades armadas a las apuradas y con el sólo objetivo de quedarse con una licitación arreglada de antemano. Se dice que hubo mesas de dinero montadas en torno a la obra pública local.
Sin embargo, a la hora de dar detalles de los supuestos casos de corrupción detectados, los funcionarios levantan el pie del acelerador. ¿Cuáles son las empresas? ¿Quiénes eran sus dueños? ¿Quiénes eran los funcionarios involucrados? ¿De qué obras estamos hablando?
Son preguntas que se quedan sin respuestas en el oficialismo.
Nuevamente, la sociedad observa. El énfasis para denunciar a Milagro Sala y a los integrantes de las organizaciones sociales desaparece cuando las sospechas de corrupción aparecen sobre el resto de la obra pública.
Célebres ministros y secretarios del fellnerismo pasaron por la gestión sin explicar demasiado sobre su desempeño en la época en la que según el ex gobernador, hoy imputado por asociación ilícita junto a Milagro Sala, llegó a Jujuy la mayor cantidad de recursos de toda su historia.
El resultado de esa híper abundancia de dinero público fue un triste 42% de pobreza estructural al finalizar la década ganada.
Todos coinciden en que buena parte de ese dinero se diluyó por culpa de la matriz de corrupción instalada en la provincia. Pero quienes, se supone, conocieron los pormenores del descalabro miran para otro lado a la hora de abandonar el discurso y traducir en denuncias concretas el eterno latiguillo de la corrupción y de la pesada herencia recibida.

