La mujer en la sociedad actual
Estamos conscientes de los espacios ganados en todo ámbito ya sea político, social, laboral, cultural, religioso, etc., y a pesar de los muchos obstáculos y las barreras impuestas por la sociedad claramente dominada por varones, las mujeres han demostrado la igualdad de condición y operación, que les es entregada por su calidad de ser humano.
1. Profesional trabajadora
Hablamos de la mujer
que realiza un trabajo remunerado, bien sea por cuenta propia o ajena,
sea una profesional liberal, tenga una empresa, sea funcionaria, o trabaje a
tiempo completo o a tiempo parcial, de forma fija o eventual.
2. Cónyuge
Como esposa, en este
rol se ocupará cariñosa y atentamente de su pareja y frecuentemente le ayudará
en sus temas personales, como pedir por él cita en el médico o con el
peluquero, comprarle sus artículos personales (ropa, artículos de aseo y similares)
o ayudarle en situaciones complicadas que se pudieran presentar.
3. Madre
Cuando la mujer también es madre, ella es la mayor responsable de la
estructura que conforma la vida emocional, física e intelectual de sus hijos,
transformando a unos bebés totalmente dependientes en unos adultos
completamente independientes. La madre suele llevar el peso de los niños:
frecuentemente es la que elabora y cocina los menús, hace las compras, media en
las riñas entre los niños, domina la medicina pediátrica, encuentra los
calcetines que se desemparejaron, toma la temperatura al niño cuando éste
duerme y un sinfín de detalles que surgen en el día a día de una familia.
4. Administradora del hogar
Tanto si la mujer se ocupa personalmente de las tareas domésticas, como
si supervisa a la persona que las realiza (empleada del hogar),
o situaciones intermedias (personas de apoyo que realizan ciertas tareas:
plancha, cuidado de los niños en ciertas horas, limpiezas de la vivienda
puntuales...) es la mujer en la mayor parte de los casos la responsable final
del hogar.
5. Mujer
La sociedad en la que vivimos "exige" que la mujer tenga que estar arreglada, que luzca bonita, que cuide su físico, su peinado, que se vea bien. A los veinte años esta cuestión se lleva fácilmente, pero a medida que pasan los años conseguirlo requiere de mayor tiempo y de más esfuerzo (económico, personal y familiar). Hacerlo no es una frivolidad, sino una necesidad, pues "estar bien" significa tener una imagen de aspecto agradable cuando se mira al espejo; significa cuidar la salud y la apariencia, sin vivir para la apariencia. Todas sabemos que la mujer que está bien consigo misma tiene también una buena imagen exterior que proyecta hacia los demás.

