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Revisan fallo de un juez acusado de favorecer a golpeadores

Jorge Zurueta había rechazado cinco pedidos de detención contra hombres acusados de violencia de género; la Cámara de Apelaciones concedió la queja del fiscal que los imputó y revisará uno de los fallos. Así los supuestos violentos podrían quedar detenidos.

Con el Miércoles Negro y una nueva marcha multitudinaria contra la violencia de género como trasfondo, el juez de control N° 2 Jorge Rodolfo Zurueta quedó en el centro de la escena. 

Hace semanas había sido apuntado por el fiscal de investigación Gustavo Araya luego de rechazar por quinta vez un pedido de detención contra hombres acusados de maltratar mujeres. 

Zurueta inclusive fue más allá. Cuando el fiscal intentó apelar su decisión insistiendo con la detención de uno de los acusados, argumentando el peligro que representaba para la mujer denunciante que el sujeto permaneciera en libertad, el juez obstaculizó el pedido de apelación en segunda instancia e intentó dar el tema por finalizado. 

Semanas después de conocida la situación, la Cámara de Apelaciones y Control, a cargo de los jueces Gloria María Mercedes Portal de Albiseti – presidenta de trámite – Emilio Catán y Néstor Paoloni, decidió corregir la decisión de Zurueta y hacer lugar a la queja del fiscal Araya. 

De esta forma, se abre una nueva instancia en donde el tribunal de segunda instancia estudiará el caso y decidirá si la decisión de Zurueta de dejar en libertad a los supuestos violentos es correcta, o por el contrario, le da la razón al fiscal y los detiene. 

En medio de esta discusión, la presión social para que las autoridades les pongan un freno a la violencia contra las mujeres es cada vez mayor. 

Millones de mujeres marcharon ayer por el país y miles en Jujuy, haciendo sentir el Miércoles Negro. 

En el caso que deriva de la queja del fiscal Araya contra el juez Zurueta, el argumento es claro: la ley 26.485 exige, en su artículo 26, que la justicia tome todas las medidas necesarias a fin de hacer cesar la situación de violencia y evitar la repetición de todo acto de perturbación o intimidación, agresión y maltrato del agresor hacia la mujer. 

El juez Zurueta minimizó denuncias en cinco oportunidades. Comentan en los pasillos de tribunales que en una de ellas afirmó que se había tratado “de una simple cachetada”. 

Por fortuna, en todo este tiempo que transcurrió desde las denuncias hasta el fallo judicial que observará el caso, esa simple cacheta no se transformó en otra marcha pidiendo por justicia por un nuevo femicidio. 

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