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La NASA lanzó al espacio el telescopio Nancy Grace Roman, un proyecto muy ambicioso

El observatorio espacial despegó esta mañana a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Alcanzará una distancia de 1,5 millones de kilómetros de la Tierra para estudiar la expansión del universo, la materia oscura y los planetas situados fuera del sistema solar. Sus primeras imágenes comenzarán a llegar en 2027.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman fue lanzado con éxito este domingo desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, y comenzó su viaje hacia el punto de Lagrange L2, a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

Así empezará una etapa de observaciones destinada a estudiar la expansión del universo, la materia oscura y los planetas situados fuera del sistema solar.

El observatorio espacial despegó a las 8.26 de la Argentina a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX.

Después de separarse del vehículo, desplegó sus paneles solares, estableció contacto con las estaciones terrestres y alcanzó el estado conocido como power positive, el último hito crítico de la secuencia inicial y que significa que ya comenzó a generar la energía necesaria para funcionar de manera autónoma.

La partida completó más de 15 años de diseño, construcción y pruebas y comenzó con un período de puesta en servicio que durará alrededor de 90 días antes del inicio de las operaciones científicas.

Diego Bagú, astrónomo, explicó que este telescopio “va a ser algo extraordinario para ver” por el nivel de la imagen que puede mostrar. También adelantó que va a permitir “descubrir detalles de la galaxia y del espacio profundo, entre ellos miles de exoplanetas, y seguir investigando sobre un enigma que nos tiene ocupados, que es la materia y energía oscura”.

Para qué servirá el telescopio Roman

El telescopio Nancy Grace Roman, bautizado en homenaje a la primera jefa de Astronomía de la NASA y una de las principales impulsoras de los observatorios espaciales, capturará imágenes del universo principalmente en luz infrarroja.

Su espejo principal mide 2,4 metros de diámetro, el mismo tamaño que el de Hubble, y enviará la luz hacia el Instrumento de Campo Amplio, una cámara de 300 megapíxeles con un campo de visión al menos 100 veces mayor que el del histórico observatorio.

Esa combinación le permitirá estudiar grandes regiones del cielo sin perder el nivel de detalle necesario para analizar galaxias, estrellas y sistemas planetarios. Durante sus relevamientos, Roman medirá la posición y la distancia de cientos de millones de galaxias y registrará supernovas ocurridas en distintas etapas de la historia del universo.

Con esos datos, los astrónomos intentarán reconstruir cómo cambió la expansión del cosmos a lo largo de miles de millones de años y estudiar el comportamiento de la energía oscura, el nombre dado al fenómeno asociado con esa aceleración. También podrán elaborar mapas de la materia oscura a partir de las pequeñas deformaciones que la gravedad produce en la luz de objetos más distantes.

Otro de los trabajos principales se concentrará en los exoplanetas. Roman vigilará cerca de 200 millones de estrellas hacia el centro de la Vía Láctea y buscará variaciones de brillo causadas por la microlente gravitacional, un fenómeno que ocurre cuando un objeto amplifica temporalmente la luz de una estrella situada detrás.

La NASA estima que este método podría revelar más de 1000 planetas, incluidos mundos alejados de sus estrellas y cuerpos errantes que recorren la galaxia sin orbitar un astro. El relevamiento permitirá además calcular qué tipos de planetas existen y qué tan frecuentes son los sistemas con una arquitectura parecida a la del sistema solar.

El segundo instrumento de Roman será un coronógrafo, que bloqueará el resplandor de algunas estrellas para observar planetas gigantes y discos de polvo cercanos. La NASA lo considera una demostración tecnológica: su desempeño servirá para preparar futuros observatorios capaces de estudiar mundos más pequeños.

FUENTE: TN

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