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Narcopolicías: ¿casos aislados o viejas prácticas que persisten?

En menos de un año, tres situaciones alarmantes pusieron el foco en los vínculos de la fuerza policial con la criminalidad. "Depuraciones", "acciones punitivas" y la condena mediática propiciada desde las más altas esferas policiales y del gobierno no disipan las dudas. ¿Quiénes son los que nos cuidan?

  • Dos efectivos policiales fueron detenidos con cocaína en un control de Gendarmería en Purmamarca.
  • El hecho reavivó la polémica en torno a las prácticas “extracurriculares” de algunos uniformados.
  • Las sanciones se aplicaron oportunamente pero la desconfianza sigue.
  • Las sospechas en torno a entramados más grandes no están ajenas.

De un buen tiempo a esta parte, la fuerza policial de la provincia ingresó en una etapa de mayor profesionalización con la creación del Instituto Superior de Seguridad Pública. Una iniciativa celebrada dio lugar a un amplio trabajo en lo que respecta a la formación y capacitación permanente, pero también comprendió la mejora el proceso de la selección de los aspirantes.

Sin embargo, viejas prácticas, principalmente vinculadas al tráfico de estupefacientes; hojas de coca y otros productos no autorizados, y atribuidas a elementos corruptos dentro de la fuerza, no parecen haber sido erradicas aún, sino todo lo contrario: operan a la sombra de la legalidad bajo un entramado que se extiende a lugares de poder.

Si hablamos puntualmente de narcotráfico, las famosas “fronteras calientes del norte argentino”, sumamente permeables y difíciles de vigilar incluso ahora con los refuerzos asignados a puntos claves, facilitan la proliferación de estas prácticas delictivas. Los expertos aseguran que la cocaína llega de Bolivia por los pasos de Salta y Jujuy y que, a través de la ruta nacional 34, que une a varias provincias, la droga recorre miles de kilómetros hasta los grandes centros urbanos.

Da allí que casi a diario se conozcan decomisos de drogas: cocaína, marihuana, pasta base, etc.

Si enumeramos algunos de los casos más relevantes en lo que va del año tendremos más de un ejemplo para mencionar.

En junio dos suboficiales fueron detenidos en un puesto de gendarmería ubicado en Tres Cruces con 96 kilos de hojas de coca valuados en más de 775 mil pesos. Transportaban el cargamento en un móvil de la policía.

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Recordemos que el brote de coronavirus en la provincia esconde una trama que incluye negligencia policial y un doble discurso del gobernador Gerardo Morales.

En Julio dos efectivos que eran parte de la comitiva del gobernador, aprovecharon un viaje a La Quiaca con fines políticos y cruzaron a Villazón a comprar hojas de coca. Junto a la maniobra vino el virus que disparó una andanada de contagios dentro de la propia fuerza policial, el personal de la primera línea más necesario para ese momento.

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En octubre otro caso causó estupor en la sociedad jujeña. Durante la madrugada del miércoles 28, la Policía de la provincia detuvo en Río Blanco a cuatro hombres que se encontraban estacionados en un vehículo en el barrio El Arenal. Un efectivo de la Policía de la Provincia, junto otros tres hombres fueron detenidos durante un procedimiento. En la requisa del vehículo donde encontraron paquetes de marihuana, armas de fuego y una importante cantidad de dinero de moneda nacional.

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Y en menos de un mes, el 17 de noviembre personal de Gendarmería Nacional detuvo a dos efectivos policiales con droga, en un control sobre Ruta Nacional N°9 en la ciudad de Purmamarca. Los efectivos volvían de la localidad de La Quiaca y a uno de ellos se le encontró un ladrillo de cocaína. Uno de los implicados estaba de licencia y el otro de franco. El video circuló por las redes sociales y causó repudio en toda la sociedad. Inmediatamente tanto el Ministro de Seguridad Ekel Meyer como el jefe de la Policía de la Provincia Guillermo Corro se expresaron e informaron que apartaron de sus cargos a los uniformados y aplicarán las sanciones correspondientes.

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La respuesta rápida genera cierta confianza en cuanto a la actuación de las autoridades, pero el ruido no cesa y cada vez son más los efectivos que eligen infringir la ley y transportar drogas en Jujuy.

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