Médicos turcos aseguran que usaron el gas lacrimógeno como arma química
La Asociación de Médicos Forenses afirmó que fue equivalente a la tortura. Destacó que se disparó en lugares cerrados y sobre el cuerpo de los manifestantes.
"El gas no se usó como un medio para controlar disturbios sino como arma química", afirmó durante una conferencia de prensa, celebrada hoy en Estambul, Umit Bicer, de la Asociación de Médicos Forenses, citado por la agencia de noticias EFE.
Bicer detalló que el gas lacrimógeno nunca debe utilizarse en espacios cerrados, ni desde una distancia de menos de cinco metros, y denunció que se habían disparado granadas de gas en el interior de un vestíbulo de hotel lleno de personas que huían de la Policía.
Según una encuesta realizada en Internet, el 21% de quienes declararon haber inhalado gas lo hicieron en espacios cerrados.
"Además, la Policía utilizó los cartuchos de gas como munición, como si fueran balas de fusil, al dispararlos directamente contra las personas", agregó el forense, que recordó los numerosos traumas craneales y pérdidas de ojo, entre los heridos de las refriegas, a causa de los impactos.
Bicer subrayó que "también constituye tortura incluir químicos, como una solución de gas pimienta, en el agua a presión de los cañones de la policía".
Esta práctica, documentada por la prensa turca, fue respaldada por los testimonios de numerosas víctimas que sufrieron graves irritaciones cutáneas al ser alcanzadas por lo que el gobernador de Estambul, Huseyin Avni Mutlu, describió como "agua con una solución médica".
El forense señaló que la cifra de cuatro muertos causados por las protestas -tres manifestantes y un policía- posiblemente se incremente en dos personas, que sufrieron ataques al corazón tras exponerse por largo tiempo al gas lacrimógeno, aunque aún se debe esperar el dictamen de las autopsias.
Un joven de Ankara, que no participó de las protestas, falleció en su lugar de trabajo tras pasar tres días seguidos por una zona donde la Policía disparaba gas diariamente. Una mujer de 50 años murió de un ataque al corazón en su casa tras haber participado en una manifestación, detalló el médico.

