Los mercados siguieron cayendo en Europa
Los dos grandes partidos de Italia respaldaron el plan de ajuste del primer ministro Mario Monti, pero los mercados siguieron cayendo ante el temor de que la crisis de la deuda conduzca a una recesión en Europa.
(Telam)
El partido centroderechista Pueblo de la Libertad, del ex ministro Silvio Berlusconi, yel centroizquierdista Partido Democrático, dieron su apoyo al riguroso plan de ajuste del premier, que implica duras reformas al sistema de pensiones, al mercado laboral y a las regulaciones financieras, según la agencia Europa Press.
Aunque todavía están pendientes conversaciones con los sindicatos y agrupaciones sociales, se da por descontado que Monti podrá poner en marcha el programa recesivo que, según aseguran el FMI y la Unión Europea, sacará a Italia de la crisis.
Roma debe refinanciar unos 273.000 millones de dólares en bonos antes de fines de abril, un enorme desafío dado que el lunes se vio obligada a pagar un rendimiento record de 6,3% para vender bonos a cinco años a los inversionistas.
Pese al acuerdo en Italia y a que tanto Francia como Alemania anunciaron una recuperación económica en el tercer trimestre, los mercados mostraron desconfianza, en particular porque el fuerte costo del endeudamiento galo hace temer que la crisis de la deuda haya infectado a la segunda mayor economía de la zona euro.
Los inversionistas continuaron vendiendo los bonos italianos, griegos y españoles y optaron por refugiarse en papeles de deuda de Alemania, provocando caídas en las acciones europeas y en el euro.
Concretamente, el bono italiano a 10 años volvió a subir más de un 7%, elevando el costo del crédito a un nivel insostenible, como el que contribuyó a la caída de Berlusconi.
Los mercados siguen muy preocupados porque no saben si el mismo Monti, pese a los acuerdos logrados, y el nuevo primer ministro griego, Lucas Papademos, ambos de sesgo netamente neoliberal, podrán imponer una reforma económica tan amplia y austera como impopular.
Papademos dijo este lunes que su país no tiene más opción que seguir dentro de la zona euro y aseguró ante el Congreso que las reformas impulsadas son la única manera de mitigar las dolorosas medidas de austeridad que padecen los griegos.
Pero los conservadores, de cuyo apoyo depende, exigieron políticas anti recesivas, a favor del crecimiento, y rechazaron hablar sobre más medidas de austeridad, alimentando los temores de una cesación de pagos que obligaría a Atenas a abandonar al grupo de 17 países que adoptaron el euro, provocando una crisis en la zona de la moneda única.
La canciller alemana, Angela Merkel, hizo este lunes una dura advertencia al afirmar que Europa podría estar viviendo su "momento más difícil desde la Segunda Guerra Mundial".
Merkel dijo que su partido, el centroderechista CDU, teme las consecuencias de que el euro se vaya a pique y prometió hacer cualquier cosa para salvar la moneda única.
Los gobiernos de la Unión Europea tienen hasta la cumbre del 9 de diciembre para delinear una estrategia convincente, con verdadero respaldo financiero, para mantener viva la moneda única en la zona integrada por 17 países.
Las posibilidades son inciertas, en buena medida porque el gobierno alemán, junto con el banco central de ese país, el Bundesbank, y los conservadores del Banco Central Europeo (BCE) bloquearon algunas alternativas consideradas claves.
Entre estas se encuentra la emisión de bonos de deuda comunes para toda la zona euro, la posibilidad de compartir la tenencia de deuda de la zona y permitir al BCE que emita dinero para enfrentar la crisis o actuar como prestamista de un fondo de rescate de la zona.
A la situación de los países más afectados por la crisis de la deuda, se agregó la preocupación por las dificultades de Francia para realizar rápidos ajustes a su economía.
"Entre los seis países de la zona euro con calificación AAA, Francia logra por lejos el menor índice del estudio sobre revisión de salud” financiera, dijo un grupo de expertos con sede en Bruselas en un informe de 75 páginas llamado Euro Plus Monitor.
"Los resultados son demasiado mediocres para un país que quiere proteger su lugar entre los mejores (...) Las alarmas deberían estar sonando por Francia", afirmaron.

