Francisco llamó a la Iglesia a no obsesionarse con el poder
En medio del escándalo más grande de los últimos años, El Papa exhortó al clero italiano a no obsesionarse con el poder y acercarse a los abandonados.
El Papa promueve una Iglesia humilde, más cercana a la gente y a los abandonados, olvidados e imperfectos. El escándalo VatiLeaks II mantiene en vela a al mundo, por sus revelaciones de despilfarro y gastos excesivos.
El Papa impuso su palabra "Que Dios proteja a la Iglesia italiana de cualquier sucedáneo de poder, de imagen y de dinero", pidió Francisco en un discurso explosivo, en el que les dio un reto a los obispos italianos, en su mayoría aún descolocados ante su impulso reformista. Ante ellos, reunidos en el V Congreso Nacional Eclesial -un evento clave, que se da cada diez años-, el Papa llamó a un cambio radical.
Francisco recomendó tres actitudes: humildad, desinterés y bienaventuranzas "Evitemos, por favor, encerrarnos en estructuras que nos dan una falsa protección, en las normas que nos transforman en jueces implacables. Nuestro deber es trabajar para hacer este mundo un lugar mejor y luchar. Nuestra fe es revolucionaria por un impulso que viene del Espíritu Santo", recordó, al citar varias veces la exhortación apostólica Evangelii Gaudium.
Menciono que "No debemos estar obsesionados con el poder, aun cuando éste toma el rostro de un poder útil y funcional a la imagen social de la Iglesia", dijo el Papa.
Finalmente afirmó "Ya lo dije: prefiero una Iglesia accidentada, herida, sucia por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro", agregó, lo que desató aplausos en el duomo de Florencia.

