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Día Mundial contra el Cáncer de Mama: el año pasado los controles bajaron un 50%

Así lo estima la Sociedad Argentina de Mastología; lo atribuyen a las restricciones y el temor al contagio de Covid-19; alertan sobre un retroceso en la detección temprana de los tumores.

  • Cada 19 de octubre se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer de Mama.
  • La Sociedad Argentina de Mastología advirtió que hubo un retroceso en lo que es la detección temprana.
  • Por la pandemia, el año pasado los controles bajaron un 50%.

Las restricciones sociales y el temor al contagio por la pandemia tuvieron un impacto no deseado en el control mamario de rutina: el año pasado, las consultas que favorecen la detección temprana del cáncer de pecho y el inicio de tratamientos disminuyeron alrededor del 50% con respecto del promedio anual de la última década, de acuerdo con la Sociedad Argentina de Mastología (Samas).

Y, a pesar de que las mujeres están volviendo a hacerse la mamografía desde finales del año pasado, los especialistas coinciden en que estos chequeos todavía no recuperan la normalidad prepandémica en la mayoría de las instituciones.

A la vez, alertan sobre un retroceso en la detección temprana de la enfermedad. Lo hacen horas antes de que se conmemore, mañana, el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama.

“Las mujeres no concurrieron a la consulta anual el año pasado por las medidas que restringían la movilidad y, también, por los temores a contagiarse y las dudas que tenían. Los controles disminuyeron a la mitad con respecto del promedio anual que venían atendiendo las instituciones en los últimos diez años”, dijo Juan Luis Uriburu, presidente de la Samas. “Esto es un retroceso en los avances logrados con la mamografía para la detección temprana de las lesiones y el inicio de los tratamientos”, agregó.

Cada año, datos del Instituto Nacional del Cáncer (INC) indican que se les diagnostica cáncer de mama a unas 19.000 argentinas y ocurren unas 5600 muertes por esa causa. Pero faltan registros nacionales sobre el año pasado. La estimación de la Samas surge de la experiencia que se reunió de los servicios especializados de hospitales, sanatorios, centros de oncología y de estudios por imágenes.

El Servicio de Mastología del Hospital Británico, que dirige Uriburu, operó 444 nuevos cánceres de mama en 2019, cerca del promedio de los últimos años, mientras que el año pasado tuvieron apenas 245 intervenciones. La mayoría de esos diagnósticos fueron en una etapa inicial de la lesión, lo que aumenta la posibilidad de curación por encima del 95% y decae con la detección en etapas más avanzadas.

“A partir de noviembre y diciembre del año pasado, las pacientes empezaron a volver a consultar en el servicio y recuperamos el ritmo habitual de atención hasta ahora, pero todavía sin llegar a un número cercano a 400 ni tampoco las consultas que quedaron pendientes del año pasado por las limitaciones de la pandemia”, precisó el profesional.

Evaluó que si en esos casos se siguen postergando las consultas, se verá un retroceso de lo que se fue ganando a la mortalidad por la enfermedad con el aumento progresivo de las mujeres que se hacen la mamografía anual. “En unos años vamos a ver mujeres que consultan con lesiones en estadios más avanzados y con necesidad de tratamientos más agresivos”, anticipó Uriburu.

Encuesta

La Encuesta de Opinión Pública sobre Cáncer de Mama de la Fundación Avon para este mes de concientización halló que la mamografía y el autoexamen mamario son los dos métodos de detección que más conocen las argentinas mayores de 40 años (respectivamente, 84 y 82%), aunque solo el 28% reconocen a la mamografía como el método más efectivo. El 49% señalan el autoexamen, que permite encontrar lesiones cuando ya son palpables.

El 61% de las mayores de 40 –la edad recomendada para la primera mamografía– dijeron no haber consultado durante la pandemia por el miedo a contagiarse (51%), seguido de la falta de turnos (34%). En la muestra de 1000 mujeres representativa de la población femenina mayor de 16 años, hubo un 3% de mujeres a las que les diagnosticaron la enfermedad.

“Con la reducción de los estudios de rutina por la pandemia, en unos años nos encontraremos con un mayor número de diagnósticos tardíos. Realizarse una mamografía por año a partir de los 40 años es la mejor forma que tenemos hoy para diagnosticar un cáncer de mama”, indicaron desde la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec).

En el Instituto Alexander Fleming, entre marzo y junio de 2020, se redujeron “muchísimo” las mamografías, según describió Reinaldo Chacón, director académico de ese centro. “Luego, se recuperó rápidamente a partir de junio porque tenemos una población de pacientes que vienen a una institución especializada en la atención oncológica –continuó–. Pero sabemos que la disminución fue mayor al 50% en las instituciones. Se han recuperado, aunque aún no el 100% de lo que atienden habitualmente”.

La postergación de estudios también está generando un exceso de demanda en la mayoría de los centros de diagnóstico. “Durante 2020, en especial en los primeros meses del confinamiento estricto, las consultas y los chequeos ginecológicos de rutina bajaron drásticamente con respecto a 2019, a razón de un 60 % menos”, indicó María Laura Martínez, tocoginecóloga y especialista en imágenes mamarias de DIM, centro especializado en estudios por imágenes que atiende la demanda de la zona oeste del conurbano. “Con la segunda ola y la demora en las segundas dosis de las vacunas a comienzo de este año, las consultas volvieron a decaer y retornaron con fuerza en los últimos meses”, continuó.

Impacto a futuro

Sabrina Barchuk integra la Sección Patología Mamaria de la Unidad de Ginecología del Hospital Fernández, uno de los cuatro centros públicos porteños del “anillo rojo” o de primera derivación para los casos de Covid-19 que requieren atención de mayor complejidad. En 2019, recibieron unas 3840 consultas por consultorio.

“Se redujo mucho la demanda de las pacientes el año pasado porque, al principio, el hospital dejó de tener consultas por turno. Siempre seguimos atendiendo, pero también bajó la demanda espontánea, en parte por el temor y por la restricción de la circulación –indicó la profesional–. A pesar de ser un hospital del anillo rojo, no dejamos de operar a las pacientes oncológicas. Restringimos la atención de las patologías benignas y tuvimos un 20% menos de cirugías oncológicas porque disminuyó la cantidad de consultas. La demanda siempre la pudimos resolver, pero disminuyó por las limitaciones para el acceso debido a la pandemia”.

A partir de febrero, la sección empezó a tener agenda de turnos a través de la línea 147 y, el mes que viene, ya se abrirá la agenda como en la prepandemia. “El impacto que tuvo la pandemia no lo estamos viendo ahora, sino que lo veremos cuando todo vuelva a la normalidad: quizá, muchas pacientes que consultaban con lesiones no palpables, en el futuro lo hagan con tumores palpables. No lo podemos decir ahora porque todavía seguimos en pandemia”, opinó Barchuk.

FUENTE: La Nación.

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