En el día del patrono del Pan y del Trabajo y patrono de la ciudad, los vecinos se acercaron masivamente al templo no solo para renovar sus peticiones ante la difícil situación económica que atraviesa el país, sino también para expresar un profundo sentido de gratitud.
"Agradecer lo poco o mucho que tengamos"
A lo largo de la mañana, los testimonios reflejaron el sentir popular de una comunidad que busca aferrarse a la fe para salir adelante. Juan Carlos, uno de los asistentes a la parroquia, destacó la importancia de valorar la cultura del trabajo sin importar las circunstancias:
"Hay que agradecer lo poco o mucho que podamos tener. Mientras nos dé trabajo, no importa la forma. Todos venimos por fe y con ganas de seguir adelante, pidiendo también por aquellos que no tienen fuerzas o no encuentran la fe para pedir", expresó.
La iglesia como refugio y espacio de contención
La crisis de empleo y el aumento del costo de vida fueron temas recurrentes entre los presentes. Para Nilda, otra de las vecinas que se acercó al santuario, el espacio religioso cumple un rol que va mucho más allá de la liturgia formal, funcionando como un punto de escucha y alivio emocional.
"Hay mucha necesidad y la gente necesita trabajo porque si no, no come. A veces uno está mal y viene a conversar con el padre o con los vecinos. Necesitamos contención; hay mucha gente que la está pasando muy mal y acá encuentra un lugar para compartir lo que sufre", relató Nilda.
El pedido por empleo digno y estable
Por su parte, Gladys priorizó en su rezo la salud de su familia y la posibilidad de que quienes hoy están desocupados puedan acceder a una oportunidad laboral digna.
"Vengo a agradecer porque primeramente me da salud y trabajo. Le pido a San Cayetano que ilumine a todos los que hoy no tienen un sustento, para que les envíe un trabajo digno, seguro y estable", concluyó la fiel antes de ingresar al templo.