Las diferencias entre la llegada de Fellner y la de Sala
Los criterios adoptados respecto de los traslados de imputados detenidos del penal ( o lugar donde se cumple la detención) al juzgado evidenciaron un fuerte contraste.
Poco tiempo atrás, recorría la noticia de la detención del ex gobernador Fellner en el marco de la Megacausa que investiga el desvío de 1300 millones de pesos de Nación.
Las expectativas estaban puestas en la llegada del ex mandatario a tribunales para presentarse ante el juez. Muchos creían que verían a un Eduardo Fellner esposado, provisto de elementos de seguridad y fuertemente custodiado por personal penitenciario. Una imagen que, sin lugar a dudas, hubiera causado gran impacto por tratarse de quien tuvo el destino de la provincia en sus manos durante tantos años.
Fellner llegó a Tribunales como quien va a realizar un trámite más y no como un preso investigado por serios delitos: Se emplearon dos vehículos de alta gama de diferentes colores (uno para el ingreso y otro para el egreso), no llevaba esposas ni elementos de protección e iba acompañado por una escasa custodia sin uniforme.
El caso de Sala, por otra parte, dista mucho del de Fellner.
Mientras el ex gobernador se presentó voluntaria y discretamente dentro de los plazos concedidos por el propio juez quien inclusive llegó a mostrarse confundido, el día anterior a su entrega, respecto de si ya se encontraba detenido o no, a Milagro Sala la fueron a buscar a su propia casa en medio de un importante operativo policial respecto del cual las autoridades se aseguraron de que fuera conocido por todos los medios de prensa.
Desde un primer momento, la dirigente social imputada en la misma causa pero detenido por otra apareció ante las cámaras de televisión esposada, y fuertemente custodiada por personal del servicio penitenciario y de la propia policía.
Quienes la custodiaban no le quitaron la mano de encima ni por un momento y se aseguraron siempre de desplazarla rápido del móvil policial al juzgado y viceversa. Fellner, en cambio, tuvo más libertad de movimiento y nadie parecía marcarle el paso.
Otro dato llamativo fueron los cortes de calle dispuestos para el caso Sala con vallados y vehículos policiales en las inmediaciones de Tribunales. Cuando Fellner fue a declarar no se implementó operativo alguno ni interrupciones en el tránsito.
Lo que no queda claro aun es si, efectivamente, los protocolos establecen excepciones para ciertos presos.

