La familia jujeña que luego de 36 años cerró su duelo
Marcela Oviedo es hermana del soldado jujeño fallecido en Malvinas, Héctor Rubén Oviedo; cuando él se fue a la guerra, ella tenía tan sólo diez años.
De los recuerdos de aquella época gris, Marcela recordó que se encontraba en la escuela, preparando el acto del 10 de junio, cuando se enteró que su hermano había fallecido en el conflicto bélico. Al llegar a su casa, se encontró con un ambiente de desolación y un vacío que perduró por 36 años, dejando una herida abierta que tan sólo hace cuatro semanas atrás empezó a cicatrizar.
"Hace 4 semanas vinieron representantes de la comisión que se encargó de hacer los estudios de identificación. Ellos se presentaron acá y nos trajeron una carpeta impecable, con todos los detalles de lo que se había trabajado en Malvinas. Nos dijeron que esos estudios son muy bien corroborados porque, aparte de lo que se hizo en Malvinas, se los mandó a España, a Inglaterra y a Ginebra para que fueran corroborados".
En la reunión que mantuvieron con la comisión, Marcela estaba acompañada por su esposo, por su mamá -Ernestina Alvarez de Oviedo- y una de sus sobrinas. Una mezcla de sentimientos les invadió el cuerpo, pero luego llegó el momento de decidir quién de la familia iría a la ceremonia de reconocimiento en el Cementerio Darwin.
"Hace un año y medio que falleció mi papá, por lo que mi mamá prefirió no ir por todas las emociones con las que se iba a encontrar y porque ya es una persona grande. Y las hermanas no fuimos por cuestiones de trabajo, asi que viajaron mis sobrinas. A pesar de que no lo conocieron, con todo lo que se les contó, fue como si lo hubieran conocido. Han vuelto con una emoción tan grande que es impagable".
"Viajó mucha gente joven, sobrinos y hasta nietos de soldados caídos. Y lo que me comentaba mi sobrina es la cantidad de jóvenes que están dispuestos a mantener esa memoria", contó Marcela.
En la ceremonia a la cual asistieron el pasado lunes 26 de marzo, se reemplazaron las placas con la frase "Soldado argentino sólo conocido por Dios", por otras con los nombres y apellidos de los 90 soldados identificados por el Comité internacional de la Cruz Roja.
"Personalmente la cuenta de todo esto, que fueron 36 años de espera, pienso que está saldada. Porque para el ser humano es primordial la identidad y saber que los chicos de tener un NN en su tumba, ahora tienen un nombre y que sus familiares hayan podido ir y encontrarse con ellos, más allá de los años que pasaron, es una cuenta saldada con ellos".
"Fue un duelo muy largo, muy largo. Y mi madre y mi padre, como todos dicen, uno no espera que los hijos se vayan primero, fue muy muy duro. Al no tener nada concreto de su muerte fue como mantener la esperanza de que haya estado vivo en algún lugar, o que no haya podido volver. Ahora sabemos donde está y estamos en paz tanto él como nosotros".
Todavía conmovida Marcela recordó que cuando le propusieron los estudios de ADN para la identificación, su papá, Inocencio Oviedo, todavía estaba vivo y accedió a sacarse sangre para aportar en lo que fue el proceso.
"Hace un año y medio falleció, él no pudo conocer la noticia y yo creo que él si se fue sin cerrar su duelo".
Diez años después de terminado el conflicto, algunos familiares viajaron a Malvinas y entre ellos fue Marcela. La situación que se vivía era muy distinta a la de estos tiempos.
En aquella oportunidad les dijeron a los familiares que se acerquen a la tumba que ellos quisieran para dejar su ofrenda.
"Se nos dijo que como no estaban identificados 'busquen alguna tumba y dejen ahí su rosario y su flor. Fue duro. Pero por esas casualidades de la vida, supe que mi hermano estaba a dos tumbas de la que elegimos esa vez".
Héctor Rubén Oviedo, fue uno de los 15 soldados jujeños caídos en Malvinas, pertenecía al Regimiento 25 de infantería, que fuera considerado por muchos como el mejor combate y el que más muertes produjo en el ejército británico. Murió un 28 de mayo en la Batalla de Darwin junto a su amigo, también jujeño, Miguel Ángel Ávila, cuyo cuerpo también fue identificado.