Los delirios diplomáticos de Rivarola
El diputado Rubén Rivarola, becado en la legislatura desde hace años, ha realizado recientes declaraciones periodísticas que han generado algún nivel de polémica en la sociedad.
En esas declaraciones, el diputado expresó duras opiniones hacia el embajador estadounidense, Peter Lamelas, refiriéndose a sus últimos dichos sobre Argentina, sus gobernadores, y también sobre los condenados por la Justicia. Sin embargo, estas expresiones resultan difíciles de compartir, por razones obvias.
El diputado Rubén Rivarola afirmó recientemente que "no aceptamos que ningún diplomático nos venga a decir qué tenemos que pensar", sin embargo, los jujeños podrían ser manipulados por él y quienes lo siguen en defensa de una causa que, para muchos, no deja de ser una verdadera tragedia y sino veamos en lo que ha terminado el Peronismo jujeño. Además, señaló que "nadie puede exigirnos a quién juzgar", pero en esa misma línea, le pregunto: ¿a quién le tocará hoy en Jujuy, el 'carpetazo' definitivo? Capaz que el diputado pueda saberlo. ¿O acaso no sabe que en su provincia hay casos pendientes y situaciones que requieren claridad y justicia verdadera?
Es evidente que sus palabras estarían teñidas de una doble ética. De si podría hablar es de su “prontuario” —una referencia a su pasado o antecedentes cuestionables— pero no de su currículum, en el sentido de la coherencia y la honestidad que deberían caracterizar a un líder político. En definitiva, las declaraciones de Rivarola parecen más una expresión berreta de populismo que un compromiso genuino con el interés nacional y la defensa de la soberanía.
Este tipo de declaraciones, cargadas de soberbia y desconexión con la realidad, solo generan más rechazo. La ciudadanía merece dirigentes honestos, comprometidos con su gente y con la verdad. La oportunidad de hacer política con honestidad y dignidad no puede seguir siendo mancillada con discursos vacíos y actitudes oportunistas. Jujuy y Argentina necesitan líderes que realmente tengan la voluntad de construir un futuro sin dobleces, sin manipulaciones ni negociados ocultos.
Más adelante, este mismo hombre, que debería estar cuidando a sus nietos y disfrutando de su familia, en lugar de incursionar en confrontaciones políticas, convoca a todos los sectores para "defender la dignidad". Pero, ¿qué dignidad defiende realmente? ¿No sería más honesto que empezara por defender la dignidad de los jujeños, en lugar de priorizar sus intereses políticos desde una oposición que, en realidad, pareciera haber olvidado sus propias raíces y principios? Desde hace años, su accionar ha venido lastimando y dividiendo a quienes deberían ser sus aliados naturales, traicionando la confianza y la historia de quienes lucharon por una causa genuina en Jujuy que expresa supuestamente el peronismo.
Sin embargo, es importante reflexionar desde qué posición habla el sujeto Rivarola, ya que no se puede esperar que lo haga desde una visión ética o con un compromiso genuino con los intereses nacionales. Su actitud parece más la de un "fantoche" que busca aparentar una defensa de la soberanía, cuando en realidad, en los hechos, su discurso no reflejaría un verdadero respaldo a los valores que debería representar un representante popular.
Y aquí no puedo dejar de preguntarle: si usted dice que "la patria no se negocia", ¿cómo explica entonces los negocios, por ejemplo, de recursos o decisiones poco transparentes que parecieran estar ocurriendo del otro lado del mostrador? ¿No sería más digno admitir que hay episodios que efectivamente ponen en duda esa supuesta intransigencia que usted predica, y que además dañarían la credibilidad de quienes pretenden representar los intereses del pueblo?