El presidente de El Chañi-La Viña fue detenido en Perico
Se trata de Marcelo Sánchez, quien fue detenido por la Policía de Perico y derivado a la seccional 21 de esa ciudad, cuando el “Tiburón” jugaba el partido de reserva con Talleres. El marcador estaba 2-0 a favor de su equipo.
Resulta ser que algunas decisiones del árbitro Valdivieso no le cayeron bien a Sánchez. El descontrol se armó cuando el juez pitaba penal a favor de los locales en el primer tiempo, es decir el vaso rebalsaba con esta acción, pero la bronca venía desde el inicio del partido.
A partir de esta determinación, el mandamás capitalino se fue como loco en contra del árbitro, generando la reacción también de los jugadores, con saldo de dos expulsados. Valdivieso dice haber recibido violencia física, por lo cual termino suspendiendo el partido y denunciando a Sánchez con la Policía.
El penal nunca fue ejecutado y los uniformados que se encontraban en el estadio Dr. Plinio Zabala recibieron orden del fiscal de turno para ingresar a la cancha y llevárselo detenido ante la vista de todo el público presente que observaba sorprendido por lo que estaba ocurriendo.
Parecía que se estaban llevando preso a un delincuente, pero no fue así, solo era Marcelo Sánchez que estaba molesto por el flojo desempeño del árbitro.
La gente de El Chañi (dirigentes, cuerpo técnico, jugadores) comentaron, que la bronca radica desde temprano, ya que el partido de reserva estaba previsto que arranque a las 14.15 hs, pero la terna arbitral nunca se apareció en ese horario, llegaron después de las 14.40 hs y el árbitro Valdivieso solo quería hacer jugar 30 minutos cada tiempo, una desprolijidad.
Así y todo, los del “Tiburón” cedieron y se prestaron para disputar el encuentro, quedando de común acuerdo para que cada futbolista firmara en el entretiempo. Pero claro, nadie se imaginaba lo que vendría más adelante.
Fue triste y vergonzoso lo que se vivió, dejando desconcertado al equipo de primera división que después tendría que saltar al campo de juego para jugar el encuentro principal de la tarde.
No sabían si jugar o no, si es que optaban por no presentarse, después iban a quedar expuestos a recibir cualquier sanción por parte de la Liga Jujeña.
En el arco del Tiburón estaba Nico Sánchez, hijo de Marcelo, seguramente pensando en su padre, sin saber el trato que estaría recibiendo en la comisaría. Cuestiones que se tendrán que corregir para que no vuelva a ocurrir nunca más.

