"Retazos de cuentos cortos y microficción" de René Bejarano
Compartimos fragmentos del libro "Retazos de Cuentos Cortos".
RENÉ OSVALDO BEJARANO

Retazos de cuentos cortos y microficción

El título singular del libro, RETAZOS DE CUENTOS CORTOS Y MICROFICCIÓN, de René Osvaldo Bejarano tiene que ver con historias de otros autores cortas o inconclusas, o no necesariamente, el autor convierte en historias propias jugando con los retazos de las otras.
Piensa que en los retazos, “hay mucha tela para cortar”, interesante idea para decir de sus lecturas e influencias literarias. En realidad, esos textos constituyen disparadores para expresar los suyo, método utilizado por algunos escritores.
“Las historias breves de este libro son retazos de “géneros”, son retazos de telas que me quedaron zumbando en el oído, son recuerdos o escenas cotidianas que necesitaban ser contadas.” nos dice en el prólogo el autor.
En la contratapa, un texto explicativo acerca de su propósito, o de una de su técnicas de enunciación:
“Retazos de microficción textualiza pequeñas invenciones o micro-invenciones que tienen sus orígenes en la vida misma, en el seno de la sociedad o de la suciedad. Por esto mismo, los retazos son las sobras que otros tiraron, que otros utilizaron, que a otros ya no les sirven. El que mira con otros ojos a estos retazos junta esos pedazos y hace de ellos una obra de arte. Como aquel que recicla la “basura”, como aquel que mira la “basura” en el ojo ajeno.
Los personajes no requieren llegar a un lugar, quieren aprender a llegar”.
Leer el libro de René es gozar de la buena narrativa, sonreír ante sus microficciones con sus finales abiertos, con su tensión apretada como corresponde al género.
La imaginación se nutre de su contexto vital, tanto de personajes como de objetos, plantas, del aire que respira y de las interrelaciones de textos y canciones conocidas populares.
Un vocabulario trabajado, tomado de la realidad que sabe pintar la aldea se perfila, me refiero a aquello de: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo” , Tolstoi. Sabe describir un clima de la quebrada, puna, del valle como San Salvador de Jujuy
Desfilan por su imaginación personajes bien descriptos, sobre todo los de mujeres, se nota en ellos la mirada de varón. Los recursos que emplea nos dice de quien sabe manejar la enunciación. No olvidemos que es profesor y Licenciado en Letras.
Conocimos a al autor a través de la palabra, luego, vía teléfono y nos descubrimos cercanos, yo, en mi Yala, él en León. Unos cuantos kilómetros de verdes árboles, río y montañas que nos cobijan. Se me presentó un día con su simpatía y caballerosidad. Entonces, intercambiamos libros.
Y yo acabo de leer el suyo que me gustó.
A continuación, testimonios de su hacer literario en Retazos:
SUEÑOS ROTOS
El niño iba por la calle pensando en un mundo sin hambre y sin violencia. En un mundo en que los niños juegan, estudian y son libres. A cada paso su mundo se hacía más real. Después cuando iba por la vereda, la “calle” destrozó sus sueños.
Así volvió a escuchar gritos, castigos y llantos. Así veía niños en la calle, descalzos, pidiendo las sobras o pedazos de pan. Así con el cuerpo adolorido, abrió los ojos y juntó sus pedazos de sueños, sus sueños rotos, para volver a soñar.
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SUEÑOS
Sueño que estás así, como te pensé, desnuda.
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AMOR FUGAZ
No me despierto porque así eres mía hasta el amanecer.
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SOBRE TU PIEL
Recorrí el paisaje de tu cuerpo y no encontré ni un pájaro ni una flor. No sirven las palabras, no sirven los aromas, se vive el amor. Los cuerpos construyen historias sin principio ni final.
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LAVANDERAS DEL XIBI XIBI
Ellas están allí, a orillas del río, lavando las tramas del alma en la azul lejanía, lavando sueños con el aroma de los pájaros y el canto de las flores. Recordando las nostalgias del ayer, la fundación de la ciudad en el valle de Xuxui, el éxodo o el regreso inexorable.
Sus canciones como las golondrinas del verano, se esparcen por la playa y suben por los barrancos para darle vida a la soledad, para inmortalizarse en las letras de una canción.
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Gracias René Bejarano por el libro, Vale la pena leer y sonreir.
Susana Quiroga


