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Rechazo masivo y pedido de veto a la Ley de tenencia responsable

Aunque fue celebrado por el oficialismo como un gran logro en materia de derechos, cientos de expertos pidieron dejar inmediatamente sin efecto la flamante Ley N° 6.293 tras exponer una serie de contradicciones. El petitorio ya fue enviado al gobernador; existen proyectos alternativos como la Ley Integral de Protección Animal avalado por el Instituto de Derecho Animal esperando su oportunidad.

  • Casi doscientos actores animalistas entre abogados, ONG y proteccionistas pidieron al gobernador vetar la Ley de tenencia responsable.
  • Varios artículos son considerados contradictorios, inconstitucionales y retrógrados.

Una semana bastó para que “Régimen de cuidado responsable y protección de los animales de compañía”, pasara de noticia pionera nacional hasta quedar expuesta como controversial copy & paste. Porque así está considerada la Ley pergeñada por la diputada radical Victoria Luna Murillo entre los círculos especializados en el cuidado de animales domésticos: un rejunte de párrafos sustraídos de antiguos proyectos.

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La legisladora ha trabajado desde hace años junto a proteccionistas recopilando experiencias, tratando de llegar a un producto acabado y satisfactorio para los animales, este es un hecho innegable y resulta difícil cuestionar su buena fe. También es cierto que los diputados pasaron por alto la opinión profesional, jurisprudencia, terminología, entre tantos otros elementos, quizás enfervorizados por el antecedente Tilcara.

Dicha localidad quebradeña sentó un precedente sumamente valorado por la comunidad animalista, considerándolos por primera vez como “seres sintientes” y miembros de una “familia multiespecie”. Incluye cuidado responsable, censo de fauna urbana, castración masiva, educación en derecho animal y difusión ciudadana.

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La versión de jerarquía provincial en cambio se presenta inorgánica, tiene artículos contradictorios; desde el Instituto de Derecho Animal de Jujuy son contundentes INCONSTITUCIONAL. De allí que en tiempo record (fue sancionada el 13/07) fuese elaborado un petitorio dirigido al gobernador Gerardo Morales para que interceda y vete la Ley N° 6.293. Esa serie de inconsistencias fueron detectadas de manera preventiva, aunque evidentemente ignoradas, incluso se insistió en alternativas más viables como la Ley Integral de Protección, cuya autora Fátima Tisera asesorada por el IDA respeta más fielmente el espíritu de la versión tilcareña.

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El régimen de cuidado responsable de Murillo no se adecua a los nuevos paradigmas, si bien también incorpora el concepto de seres sintientes, el resto del articulado continúa cosificando y permitiendo la explotación. Por ejemplo el empleo del eufemismo “eutanasia” (un acto humanitario para terminar con el sufrimiento de un animal enfermo) para evitar hablar de “sacrificio”, cuando el animal causare daño o hubiera potencialidad.

El petitorio enviado al gobernador para vetar la nueva Ley obtuvo 182 adhesiones entre abogados, biólogos, colegios profesionales, fundaciones, proteccionistas y organizaciones no gubernamentales.

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Otro aspecto que retrasa, la concepción de lugares para alojar animales recogidos de la calle, fácilmente interpretables como “perreras”. Quizás la más grande dicotomía es la legalización de criaderos ¿Sintientes pero comerciables?

La abogada especializada en filosofía del derecho y ética Ana María Aboglio, analizaba en detalle y publicaba en su sitio web las siguientes observaciones críticas:

1) La condición de propiedad de animales señalados de acuerdo a un uso instrumental, como es la compañía, de manera que especialmente se regula su compra-venta.

2) La estigmatización de quienes denomina “perros de manejo especial” (Capítulo IV), reforzando la idea de su peligrosidad “natural”, la aceptación de su entrenamiento para ataque y ocupándose de los que ya tienen “prontuario”, desestimando así las razones que llevaron a su existencia, en las que siempre aparece como responsable el humano y que son las que originan lamentables accidentes.

3) La catalogación de los perros “asilvestrados o cimarrones” como silvestres, pero para disponer de ellos porque sobreviven como los silvestres, al formar “jaurías”. Esta ley sigue así los lineamientos de proyectos, leyes y programáticas nacionales en marcha. Mientras los perros son declarados por cierta jurisprudencia “sujetos de derechos” y parte de una “familia multiespecie”, para otorgarles ciertos derechos ante una legislación anclada en su objetivación, los perros asilvestrados y otras especies tan sintientes e inteligentes como ellos serán, en términos foucaultianos, “arrojados a la muerte”... Pero basta que demuestren lo contrario para que no se admita su nueva condición como silvestres. Se los rotula como “asilvestrados”, se los inhabilita para comportarse como silvestres, pero como tampoco son ya domesticados se justifica su exterminio porque matan a otros animales para sobrevivir, como lo hace cualquier carnívoro u omnívoro silvestre…

4) La insistencia en el uso del término “eutanasia” para referirse al control poblacional. Si bien la prohíbe para ese caso después de detallar cómo hacerla cuando alguien lo disponga, la dinámica de funcionamiento de la ley en general llevará a que muchos perros sean llevados a una vida miserable, abriéndose así la puerta a la permisión de su matanza “eutanásica”.

Para concluir: La desactualización de esta ley respecto de los objetivos de los derechos animales responde al control de los síntomas del antropocentrismo especista, dejándolo intacto. Quienes pretendemos desandar el camino que ha llevado a la legalización del uso del animal no humano, no podemos menos que problematizarla.

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