El saber que hay un paso hacia… provoca serenidad, demora la intensidad
del deseo de surcar caminos…
Undiano, recientemente en la Feria de libro de Jujuy, presentó su poemario Otros Puentes.
Ya el título nos plantea una mirada polifacética, no es un puente, son otros , muchos quizás. Y nos preguntamos el porqué del mismo, o hacia dónde esos puentes conducen al yo lírico del poemario. ¿Hacia qué lugar, por qué los mira, porqué los convoca?
Puente, símbolo de pasaje, de otredad, de itinerario buceador. El saber que hay un paso hacia… provoca serenidad, demora la intensidad del deseo de surcar caminos.
Los puentes están. Esperan la decisión de búsqueda, de nuevo asombro de vida.
Y cuando abordamos la lectura de los poemas reflexionamos junto a ese sujeto de pasión que camina sorteando ansiedades.
Los puentes no solo lo conducen al pasado, a momentos vividos, sino también a la búsqueda del propio sendero, o al sostenimiento de la identidad construida palmo a palmo, momento a momento, atravesando ríos, cerros, puentes… La respuesta le pertenece solo a ese sujeto de pasión.
Y este itinerario del libro está expresado con voz poética intensa, a veces con un solo verso o una palabra que llenan la página, o con dos, o más. Estos le bastan a la autora para separar corpus, para detenerse en el camino y permitirse respirar y que respire también el lector ante tanta intensidad.
De un lado, el yo lírico quizás ubicado al lado de un río, de montañas, de la lluvia o del sol. Más allá el mar o desierto, la canción o el fuego, el pasado con el recuerdo.
“suerte que voy ” nos dice, sí suerte de vivir, de tener la audacia de seguir, de lograr vivenciar con optimismo “el resto de la vida”.
Entonces, pensamos en la propia vida, en las elecciones que realizamos contantemente para el existir.
Su poesía taladra, inspira.
Susana Quiroga

Algunos poemas de “Otros Puentes”

la intención no era cruzar, la intención era tener por dónde cruzar, no importaba tanto estar del otro lado, sólo importaba saber que podía
estar del otro lado
y sintiéndome
me dejé sentir
y apunto a la luna como si el cruce fuera a ser feliz pero la tarde de sol me trae un paraíso olvidado al que no le interesa el recuerdo
y
quisiera el desierto y quisiera el mar y quisiera el viento en mi pelo largo y quisiera el fuego y quisiera una canción antigua y quisiera estar allí
pero sin los pasos
*
adoro el suave recorrido del agua que baja de la montaña,
mis manos rozan las piedras
si las muevo extrañarán su pedazo de cielo
mi caricia se evapora
se vacían las almas de la tierra
*
parada de este lado conocí la lluvia
los árboles delirados
la noche encubierta el miedo paciendo en la espalda
el relámpago
el silencio
y el río con su ruido
su imponente ruido
*
el fuego me sitúa en la yema de la vida donde todo sucede
donde todo serena
el fuego, siempre el fuego, lanza la flecha que me borra
de esos allá
*
despierto en este mañana sin recordar qué hago aquí
donde los sueños descansan
¡Felicitaciones, Mónica Undiano, poesía intensa!

