Travesía Cultural | letras

Transeúnte de la palabra

 

 

Ricardo Guzmán, escritor jujeño, psicólogo, abogado, autor y compositor de canciones es además un estudioso de la cultura en general, de las letras en particular. Continuamente nos ha brindado sus conocimientos, y desde esta nota nos los seguirá trasmitiendo en Travesía Cultural. Se convierte así en el Transeúnte memorioso de la palabra. Gracias,  Ricardo Guzmán, por el aporte valioso que enriquece la Página Cultural. 

 

 

SIETE POETAS TUCUMANOS

La Constitución Nacional y el constante y reiterado desdén de los medios hegemónicos de nuestro país obligan a que pensemos en las provincias argentinas desde las propias provincias.

En esta ocasión me referiré a siete poetas tucumanos, que como se sabe, no es una antología ni mucho menos. La noción de provincialidad no sólo alude al lugar de nacimiento, sino también al lugar de producción, como nos enseñó Leandro Néstor Álvarez Groppa.

Viví y estudié varios años en San Miguel de Tucumán, leí aproximadamente a cien poetas tucumanos y sigo leyéndolos. Para esta ocasión elegí referirme a Mario Romero, Manuel Augusto Martínez Novillo, Arturo Álvarez Sosa, Inés Araoz, Rogelio Ramos Signes Maisi Colombo y Ricardo Gandolfo.

 

 

 

MARIO ROMERO

 

 

Conocí a Mario en 1972, en San Miguel de Tucumán, en un local del “Frente Unido de la juventud” donde nos habíamos reunidos con los poetas jujeños Raúl Noro y Ricardo Martínez; más Javier Astigarraga, este último especialista en la obra de George Ivánovich Gurdjieff, para intentar crear una poética “Del cuarto camino”. Nuestra referencia era el texto de Gurdjieff “Del todo y todas las cosas” y nuestra experiencia poética.

Demás está decir que los textos que leía Mario eran luminosos, los nuestros eran poemas menores, y que la poética del “Cuarto Camino”, no prosperó.

Volví a ver a Mario en el año 1976, en la facultad de Filosofía y Letras, donde era un poeta convocante y muy generoso con nosotros (los poetas más jóvenes).

Romero había nacido en al departamento de Cruz Alta (en la comunidad rural de Las Cejas), cerca de la capital tucumana, el 15 de febrero 1942.

Por vicisitudes de la política y de los malos entendidos tuvo que emigrar a Suecia con su esposa Marisa Villagra y sus dos hijas. Vivió en Estocolmo, donde con Roberto Mascaró, Ana Valdés, Marisa Villagra, Ivonne Capi y Nelson Mezquida  crearon la revista bilingüe Saltomortal. También, con Roberto Mascaró y Sergio Altesor fundaron la editorial Siesta.

La obra de Mario fue traducida al sueco, al inglés, al italiano, al francés, al noruego, al portugués y al finlandés.

Murió joven (55 años), cuando sintió la muerte encima volvió a Tucumán, donde falleció el 28 de junio de 1988.

 

Obra de Mario Romero

 

Poesía

Las señales. Editorial sMonopolo, Tucumán, 1973.

Pintura ciega. Editorial Estaciones, Madrid, 1982.

La otra lanza. Editorial Siesta, Estocolmo, 1983.

La última mejilla. Editorial Tierra Firme, Buenos Aires, 1988.

Tinta roja sobre tinta negra. Editorial Orions, Estocolmo, 1997.

Vieja pared. Florida Blanca, Buenos Aires, 1998.

 

Dramaturgia

Versión libre del lazarillo de Tormes, en co-autoría con Manuel Martínez Novillo.

La luna llena y el sol vacío, en co-autoría con Christian Kupchik.

Por la huella, compadre.

 

 

POEMAS

 

"La madre Agua, el Sol, el Aire", por Miguel Hachen.

 

 

Discurso del ahorcado en el árbol del fondo

 

Lo que me molesta es lo de siempre,

el ruido del agua borboteando en su olla de hierro,

y hervir choclos todo el día,

como si fuese lo único que se puede hacer,

y zapallos y batatas.

 

Aunque los pájaros no picoteen los ojos de los ahorcados,

ella me descubrirá entre las ramas antes del mediodía

y cortará la soga con el mismo cuchillo con que corta los zapallos.

 

*

 

Galpón tiznado

 

En un galpón tiznado por el fuego

el niño de mameluco pone su mano al final de un rayo de sol

que entra por un agujero hecho con clavos

y mientras más avanza la mano, más se llena de sol como agua,

hasta subirse en una silla, asiento de cuero, puesta a propósito.

 

Y afuera hay una calle donde la gente habla,

pero él no ve nada porque el sol le da en todo el ojo.

 

*

 

La mujer que gira

 

La mujer que gira en la pista del circo,

asida de los cabellos, pendiente de una soga,

es una flor en cuyo vértigo

los pensamientos desaparecen.

 

La mujer que gira no existe mientras gira

como las aspas del cielo claro

en la carpa un poco sucia por el sol,

el aroma la distingue.

 

La mujer que gira tiene abismo

y en los recodos el sueño

y en el corazón el vacío brillante.

 

La mujer colgada de los pelos

es un círculo por donde

la tierra vuelve a su infinito.

 

*

 

 

Verdura

 

Del otro lado de las verduras está el ruidito de lo que no puede ser.

Es una zona donde siempre llueve, pero sin cesar, lo que vuelve

a la lluvia imperceptible.

Al lado, de la puerta, aunque siempre a este lado, hay un estanque

con un pez muerto.

Ligerito, ligerito – dicen los pececitos que comen al pez muerto.

Pero, ¿quién como la noche?

 

El verdulero ha ido a buscar acelgas para la comida.

Se puede hablar y caminar, sobre lo que se mira, sobre lo que no.

Se mira y nunca se verá.

Pero no se debe de hablar todo el día dentro de un tarro, donde la voz

es un hueso: “verdura de la tempestad / de lejos parece un humo

y de cerca una sombra”.

El que se fue a La Nunca ha vuelto, anuncia el verdulero, el hombre

del arroyo hueco, como un caño plástico.

 

 

Siete poetas tucumanos que le gustaban a Mario Romero

 

Hugo Foguet- Juan González- Arturo Álvarez Sosa- Inés AraozAdolfo Barrientos-

Rogelio Ramos Signes- Manuel Augusto Martínez Novillo

 

 

 

Ricardo Guzmán

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